FIFA daña al Planeta

Como si no hubiera suficientes polémicas —locales e internacionales— a propósito del Mundial 2026, la contaminación que genera este evento no debemos ignorarla.
Por eso, comparto algunos datos, ahora cuando todavía hay tiempo, antes de que el balón ruede y la euforia colectiva sepulte, al menos por un mes, cualquier otra conversación pública.
Las proyecciones de organismos independientes han bautizado este mundial, y por un amplio margen, como el torneo más contaminante en los 95 años de historia de la Copa del Mundo.
Las cifras crudas son de una escala difícil de digerir:
- Según el informe FIFA’s Climate Blind Spot, el torneo generará cerca de 9 millones de toneladas de CO2 equivalente.
Para ponerlo en una perspectiva local y contundente:
- Generar ese volumen de contaminación equivale a quemar, de golpe, la producción de gasolina de casi un año de la Refinería de Cadereyta (según los reportes de PEMEX para el primer cuatrimestre de 2026).
Todo el carbono que emitirá la Copa del Mundo.
En un solo mes iguala el impacto de consumir cada gota de combustible para vehículos que nuestra “querida” refinería tarda cerca de 337 días en producir.
¿De dónde proviene esta nube tóxica que todos decidiremos ignorar por enfocarnos en si nuestra Selección llega y avanza más allá del quinto partido?
Sencillo:
Principalmente por la necesidad de hacer el show más grande y expandir el negocio, al pasar de 32 a 48 equipos y dispersar 104 partidos a lo largo de tres países, el transporte aéreo se ha convertido en el verdadero motor del problema, el 85% de las emisiones totales provendrán exclusivamente de la aviación.
Aunque Monterrey ha sido señalada como una de las sedes que podría enfrentar condiciones de estrés por calor extremo durante el Mundial (pese a la posibilidad de lluvias que hace unas semanas pronosticó la CONAGUA).
Es difícil hacer estimaciones sobre los impactos locales en consumo de agua, energía y generación de emisiones que tendremos por los juegos que se celebren en nuestra ciudad.
Al igual que cuando hay una fiesta, al terminar es raro que alguien se quede a ayudar al anfitrión a limpiar.
Y en este caso.
Ciertamente la máquina del entretenimiento no se va a detener por nuestra culpa ecológica.
Todos disfrutaremos de los juegos, los FanFests y la derrama económica.

