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PRESIONA YEscucha
Un intenso frente polar cubrió la ciudad con nieve durante varias horas, algo casi impensable para una región acostumbrada al calor.
Calles, casas y cerros amanecieron completamente blancos, con acumulaciones que alcanzaron decenas de centímetros.
La temperatura descendió bajo cero y la vida cotidiana se detuvo entre el asombro y la incredulidad.
Niños y adultos salieron a las calles para tocar, fotografiar y jugar con la nieve.
Aquella nevada quedó grabada como un recuerdo colectivo irrepetible, símbolo de un invierno que convirtió a Monterrey en un paisaje insólito.



