¡No disparen, soy periodista!

Paco Peña DETONA: Nuestros colegas periodistas, en la total indefensión, enfrentan el peligro solo con una cámara, una pluma, una libreta y una grabadora.
Por Paco Peña
Francisco Peña Medina - avatar
Foto: Cortesía.

El líder sindical colocó deliberadamente su pistola escuadra calibre 45 sobre el escritorio y a un lado un fajo de billetes.

Se acomodó con toda parsimonia la guayabera de algodón verde claro, dio una fuerte bocanada a su cigarro, expelió el humo en espirales hacia el techo y me soltó a bocajarro:

  __. “Te la voy a poner fácil mi amigo, tú no sacas esa información y vas a salir de esta oficina con una lanita de más, o la publicas y te atienes a las consecuencias ¿Cómo ves?”, sentenció mientras miraba de reojo el arma en cuyas cachas estaban insertadas en oro las dos primeras letras de su nombre la J de Jesús y la A de Arguelles.
 
  __. “Disculpe, señor, solo quiero que me conceda una entrevista para conocer su opinión sobre las declaraciones de la disidencia que lo involucran en la venta de un terreno del sindicato a empresarios japoneses”, le respondí desconcertado, tratando de ocultar mi nerviosismo.

  Entonces el hombre se revolvió incómodo en su mullido sillón forrado de piel exótica, lanzó un escupitajo amarillento en el cesto de la basura y me clavó como dos filosas dagas la mirada. 

Su rostro se transformó en un rictus de coraje. Solo el destelló que emanaba del anillo de brillantes contrastaba con el resplandor de sus ojos de un negro profundo.

 “Esos pendejos no merecen mis respetos, mucho menos mi comentario, nacieron jodidos y van a morir jodidos. Tú decides que escoges, un billete o convertirte en mi enemigo”, me advirtió algo, así como “plata o plomo”, al tiempo que con su mano me mostraba “amablemente” la salida de su despacho.

Aquel episodio ocurrió hace ya 36 años, cuando cubrí para el Canal 28 de Televisión y fui corresponsal de un periódico con sede en Houston, Texas; el proceso de cierre de Fundidora Monterrey, la maestranza del norte. 

Y fue también la primera amenaza directa que recibí en mis más de tres décadas que tengo de ejercer libremente el periodismo.

Desgraciadamente, en los tiempos violentos que estamos viviendo actualmente, azuzados por el crimen organizado y el narcotráfico, de las intimidaciones se ha pasado a las ejecuciones más atroces de periodistas en México, considerado uno de los países más peligrosos del continente americano para practicar esta profesión.

Según cifras de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, en los últimos 24 años, 163 periodistas han sido asesinados y más de 30 se encuentran en calidad de desaparecidos. 
Paco Peña
Originario del Estado de Sonora, cursó estudios de Economía en la Universidad Autónoma de Nuevo León y es egresado de la carrera de Periodismo en la Facultad de Ciencias de Comunicación de la Máxima Casa de Estudios. En sus más de tres décadas como periodista ha incursionando en los ahora cuatro géneros de está apasionante actividad: Prensa, Radio, Televisión y medios cibernéticos. Actualmente es Director General del Blog Tinta en la Sangre con sede en Nuevo León y conductor titular del programa El EsKaparate que se transmite a través del Canal de TV Alternativa Antena Díez.