
El melodrama se difundió, se desplegó y obtuvo cierto esplendor en la radio argentina, cubana y mexicana, por ejemplo.
El público femenino disfrutó de toda clase de amoríos, traiciones y sorpresas frente a la bocina de un aparato hecho de bulbos y de madera.
Esa época cumplió su función y terminó. Sin embargo hoy existe un regreso de la literatura por vía sonora, que se vive a través de nuevas plataformas y nos ofrece productos de gran calidad estética y emocional con voces y producciones memorables.
Uno de esos casos es el de “La tía Julia y el escribidor”, del peruano Mario Vargas Llosa, que posee una versión de 17 horas y goza de un esplendoroso despliegue dramático, una fidelidad absoluta y eficaz al texto, además de un par de voces realmente memorables.



