Lo sucedido en Europa en 2026 nos muestra que Nuevo León no debe perder la ruta de la adaptación climática
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De ellas, 32,619 —equivalentes al 65%— son atribuibles al cambio climático provocado por las actividades humanas.
El estudio, elaborado por investigadores del Imperial College London y otras instituciones europeas, puede consultarse directamente aquí:
Los más afectados fueron los adultos mayores:
22,502 fallecimientos, casi el 45% del total, correspondieron a personas de 85 años o más.
Italia registró 13,303 muertes estimadas; Francia, 7,268; España, 6,824, y Alemania, 6,340.
El estudio muestra con claridad que el calor extremo ya representa una amenaza mortal, especialmente para las personas mayores y otros grupos vulnerables.
Además, una parte sustancial de esas muertes no habría ocurrido en un escenario climático sin el calentamiento provocado por las actividades humanas.
¿Qué significa esto para Nuevo León?
Durante 2026, la ruleta climática nos resultó relativamente favorable en algunos aspectos.
Sin embargo, esto puede generar una percepción equivocada: pensar que, porque un año fue menos caliente, el cambio climático se está deteniendo o no existe.
La ciencia demuestra lo contrario. La variabilidad natural puede producir años relativamente frescos o lluviosos, pero la tendencia de largo plazo es hacia temperaturas más elevadas y episodios de calor extremo más frecuentes e intensos.
Por ello, la adaptación al cambio climático es una prioridad de las políticas públicas del Gobierno estatal desde el inicio de la administración.
En Nuevo León dimos un paso importante al publicar, en julio de 2024, el Programa Estatal de Cambio Climático (PECC), con 26 estrategias y 140 líneas de acción.
En marzo de 2026 reportamos un avance del 56% en su implementación.
Ahora hemos conseguido el apoyo del Gobierno alemán para fortalecer el diagnóstico de vulnerabilidad climática y el Atlas de Riesgo de Cambio Climático de Nuevo León.
Este trabajo, que esperamos inicie a finales de este año, permitirá identificar las regiones, comunidades y sectores más expuestos a las sequías, inundaciones y temperaturas extremas, y establecer mejores bases para las medidas de adaptación.
Necesitamos ciudades con más sombra y vegetación, sistemas de alerta temprana, protección especial para adultos mayores, infraestructura resistente y una mejor gestión del agua.
Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero es indispensable para limitar el calentamiento futuro. Pero adaptarnos es igualmente urgente para proteger a quienes ya enfrentan sus consecuencias.


