Menos ruido político, más rumbo para NL

Miguel Botello DETONA® En Nuevo León hemos vivido una paradoja política que cada vez resulta más evidente para la ciudadanía: cambiamos de partido, cambiamos de discurso, cambiamos de estilo… pero el resultado termina siendo el mismo.

Por Miguel Botello
Miguel Botello
Foto tomada de la red.
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Durante las últimas cuatro administraciones estatales, el estado ha transitado por gobiernos de distintos colores y narrativas: el viejo aparato partidista, la promesa del independiente que venía a romper el sistema y, más recientemente, la nueva política que se presentaba como moderna y disruptiva. 

Sin embargo, más allá de los matices, una sensación se repite en amplios sectores de la sociedad: la de haber tenido gobiernos que no estuvieron a la altura de lo que exige Nuevo León

Esto obliga a hacer una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿El problema ha sido la persona que llega al poder… o el modelo político que produce a esos gobernantes? 

Porque si el problema fuera únicamente un gobernador, la alternancia lo habría corregido. Pero cuando el fenómeno se repite sexenio tras sexenio, la explicación tiene que ser más profunda. 

Nuevo León ha terminado eligiendo gobernadores diseñados para ganar elecciones, no necesariamente para gobernar un estado complejo

En las campañas se privilegia:

  1. Al candidato que promete gobernar para todos (Nuevo León Unido: Gobierno para Todos),
  2. Al candidato que confronta con más fuerza y convence con “la raza paga, la raza manda” (La Nueva Independencia),
  3. Al candidato que promete una ruptura espectacular con el pasado al comparar la vieja política con el nuevo Nuevo León (Arráncate compadre, lo nuevo es emocionante).

La lógica electoral premia el carisma, la narrativa y la capacidad de movilizar emociones y no está mal. Pero gobernar exige algo muy distinto: 

  1. Disciplina administrativa,
  2. Conocimiento del aparato público,
  3. Capacidad de negociación política y,
  4. Visión de Estado.

Y ahí es donde comienza a aparecer la brecha entre la expectativa y la realidad. Nuevo León no es un estado fácil de gobernar

Es una de las economías más dinámicas del país, con una zona metropolitana de enorme presión demográfica, con retos en seguridad, movilidad, agua, medio ambiente y crecimiento urbano. 

A ello se suman tensiones políticas constantes entre poderes, una deuda pública que ha condicionado durante años el margen de maniobra del gobierno estatal y una ciudadanía cada vez más impaciente con la política tradicional. 

Gobernar un estado así no se resuelve con intuición ni con espectáculo mediático

Requiere conocimiento, equipos profesionales, capacidad de construir acuerdos y, sobre todo, un profundo sentido de responsabilidad pública. 

Pero también sería injusto colocar toda la responsabilidad en quienes ocupan el cargo. 

Existe un factor que rara vez se menciona con suficiente claridad: la manera en que la sociedad misma ha ido normalizando ciertos estándares de mediocridad política

Por años hemos aceptado gobiernos que no cumplen lo que prometen, escándalos que se diluyen con el paso de los meses y confrontaciones políticas que paralizan decisiones fundamentales para el estado. 

Poco a poco se fue instalando una lógica peligrosa: la de conformarnos con “el menos malo” en lugar de exigir al mejor

Y cuando la exigencia pública disminuye, también lo hace la calidad del liderazgo que llega al poder. 

Por eso el problema de fondo no es solo quién gobierna, sino cómo estamos seleccionando a quienes gobiernan

Mientras el debate público siga centrado en el espectáculo político, en la polarización o en la imagen personal de los gobernantes, seguiremos atrapados en el mismo ciclo: campañas emocionantes seguidas de gobiernos decepcionantes

Nuevo León necesita algo distinto. 

Necesita liderazgos:

  1. Que entiendan que gobernar no es administrar una narrativa, sino construir instituciones.
  2. Que comprendan que el poder no es un escenario para la vanidad política, sino una responsabilidad histórica frente a millones de ciudadanos que esperan resultados.
  3. Y, sobre todo, necesita una sociedad que vuelva a elevar su nivel de exigencia democrática. Porque al final, la calidad de un gobierno también refleja el nivel de conciencia política de su ciudadanía.

Si queremos gobiernos distintos, primero tenemos que exigirlos. 

Si queremos un cambio real, tenemos que empezar por cambiar la forma en que elegimos a quienes nos gobiernan.

Porque quizás el verdadero desafío que enfrenta Nuevo León no es solo cambiar de gobernador. 

Es cambiar de modelo político. 

“Porque hoy más que nunca, Nuevo León necesita menos ruido…. Y mucho más rumbo”
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Miguel Botello
Miguel Horacio Botello Treviño nace en Monterrey, N.L., el 4 de enero de 1967. Obtuvo el título profesional de Licenciado en Economía y el grado de Maestro en Ciencias Administrativas, con especialidad en Finanzas, en el ITESM Campus Monterrey. En la Universidad Autónoma de Nuevo León es pasante de la Maestría en Administración Pública, con especialidad en Finanzas Públicas. Su formación académica se ha complementado con diversos cursos tomados en instituciones especializadas nacionales e internacionales en rubros como Finanzas, Gestión de Calidad, Aplicación de Políticas Públicas, Seguridad en Instituciones Educativas y otros. Trayectoria Profesional: El Mtro. Botello se ha desarrollado profesionalmente los últimos 13 años en la Administración y el Servicio Público, de mayo de 2024 a la fecha como consultor y asesor en asuntos de gobierno, políticas públicas y de relaciones interinstitucionales en los tres niveles de gobierno: Federal, Estatal y Municipal. En el Estado de Nuevo León colaboró de noviembre de 2021 a abril de 2024 como Director de Planeación y Evaluación en el CONALEP en Nuevo León; como Consultor independiente en relaciones con Gobierno de febrero 2020 a octubre de 2021; en el Gobierno Federal de diciembre de 2017 y hasta finales de enero de 2020 colaborando en la Autoridad Federal para el Desarrollo de las Zonas Económicas Especiales/Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec en donde tuvo el cargo de Director General de Permisos, Asignaciones y Autorizaciones; adicionalmente coordinó los esfuerzos en materia de Seguridad Pública por parte de la Autoridad Federal con los tres niveles de gobierno, participando activamente en los grupos de coordinación operativa en los Estados definidos como Zona Económica (Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Tabasco, Campeche y Yucatán). En términos de la coordinación también destaca la activa gestión y negociación con la SEGOB y la SEMAR para lograr consensos que permitieran una mejor distribución de recursos en materia de seguridad para las Zonas Económicas Especiales. Anteriormente, en el período de 2011-2016 colaboró como Secretario Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública en el Gobierno del Estado de Oaxaca encabezado por el Gobernador Gabino Cué Monteagudo. Entre sus aportaciones destacan: liderazgo y habilidad estratégica en negociaciones de alto nivel en Seguridad Pública, Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia, resolución de conflictos, ejecución y seguimiento de acuerdos del Consejo Estatal de Seguridad Pública, coordinación de estudios especializados, supervisión de cumplimiento de protocolos y correcta aplicación de recursos federales para seguridad pública, además de la coadyuvancia con la Auditoría Superior de la Federación. En el ámbito privado cuenta con una amplia trayectoria dentro del medio financiero. Trabajó en Casa de Bolsa Prime, S.A. de C.V., Multivalores S.A. de C.V., Casa de Bolsa y en GBM, Grupo Bursátil Mexicano S.A. de C.V., Casa de Bolsa. Posteriormente ingresó a Impulsora de Servicios Corporativos S.A. de C.V. y fue socio-director en FINEST, Finanzas Estratégicas S.C. Más adelante se desempeñó como director de finanzas y tesorería en Consorcio Inmobiliario Santos S.A. de C.V. y socio en PROFITS Estrategia y Consultoría Internacional. Ha participado en proyectos de seguridad y tecnología en Tabasco y Villahermosa, además de representar en México a Military Spare Parts France. Ha sido miembro del Consejo Consultivo de Desarrollo del Centro Bursátil Monterrey, instructor autorizado por la CNBV, CONSAR y MEXDER, además de catedrático por cerca de 23 años en el ITESM, el Instituto de Especialización para Ejecutivos, la Universidad Mexicana del Noreste y la Universidad de Monterrey. Otras actividades incluyen la presidencia del Consejo Consultivo Ciudadano de Finanzas y Tesorería Municipal de San Pedro Garza García, N.L. (2005-2007), miembro del Consejo Municipal de Desarrollo Social, y parte de la planilla encabezada por Tatiana Clouthier en 2008. En 2010-2011 fue director general de la Fundación Equidad y Progreso en Nuevo León, en apoyo a la candidatura presidencial de Marcelo Ebrard Casaubón. Ha sido analista y comentarista financiero en prensa, radio y televisión: conductor del programa Línea Financiera (TV Azteca), colaborador en MVS Radio, y articulista en El Norte, Reforma, The Dallas Morning News y actualmente en Monitor Político.