Conservación, restauración y aprovechamiento sostenible de los ecosistemas en Nuevo León

Alfonso Martínez Muñoz, Sub Secretario del Medio Ambiente de NL, DETONA® ¿qué sigue ante el cambio climático?

Por Alfonso Martínez Muñoz
Alfonso Martínez Muñoz
.
PRESIONA YEscucha

Recibí una invitación que me honra personalmente, pero que considero todavía más importante por lo que expresa sobre Nuevo León. 

Fui invitado a participar como ponente en México por el Clima 2026, encuentro que reunirá en la Ciudad de México a representantes de gobiernos, empresas, academia, sociedad civil, comunidades y organismos internacionales.

En la invitación aparecen México por el Clima, EarthX, la Oficina de las Naciones Unidas en México y The Climate Group. EarthX es una organización ambiental internacional sin fines de lucro, con sede en Dallas, Texas, fundada por Trammell S. Crow quien firma la misiva.

La invitación reconoce la perspectiva que Nuevo León puede aportar sobre el papel de los gobiernos estatales en la aplicación de soluciones ambientales concretas. 

Según lo expresado nuestro estado representa uno de los casos más relevantes de México para analizar cómo una región altamente industrializada puede combinar crecimiento económico, competitividad, innovación y acción ambiental.

Esa será la idea central de mi participación.

Hablaré sobre conservación, restauración y aprovechamiento sostenible de los ecosistemas de Nuevo León frente al cambio climático. 

Partiré de lo que ya hemos construido, pero pondré especial énfasis en lo que sigue:

Qué debemos conservar, qué debemos restaurar y cómo debemos aprovechar sosteniblemente nuestros ecosistemas en un clima que ya está cambiando.

Nuevo León concentra muchos de los desafíos ambientales que México enfrentará durante las próximas décadas. 

Tenemos una economía altamente industrializada, regiones áridas y semiáridas, montañas fundamentales para la captación de agua, extensas superficies rurales y ecosistemas cada vez más expuestos a sequías, altas temperaturas e incendios forestales.

Más de nueve de cada diez nuevoleoneses vivimos en la metrópoli y dependemos, directa o indirectamente, de los ecosistemas que rodean nuestra metrópoli para disponer de agua, moderar las temperaturas, conservar el suelo y mantener la biodiversidad.

Por eso debemos entender algo fundamental: 

La conservación de los ecosistemas es también una política climática.

Durante los últimos 5 años hemos avanzado en esa dirección. 

El programa Bosques Ciudadanos ha alcanzado más de 1.19 millones de árboles plantados, combinando Bosques de Agua y Bosques Urbanos.

En los Bosques de Agua buscamos recuperar ecosistemas de montaña y zonas afectadas por incendios, proteger el suelo, favorecer la infiltración y recuperar servicios ecosistémicos. 

En los Bosques Urbanos buscamos generar sombra, disminuir el efecto de isla de calor, recuperar biodiversidad y ampliar la infraestructura verde.

Restaurar significa recuperar funciones ecológicas.

Los espacios públicos recuperados y reverdecidos, como la Alameda Mariano Escobedo, el Parque Libertad y la explanada de los héroes, muestran otra idea que debemos profundizar: la naturaleza no debe permanecer solamente en las montañas. T

ambién tiene que regresar a nuestras ciudades.

  • Otro caso importante es la Sierra de Picachos. 

El Área Natural Protegida Ecosistemas de la Sierra de Picachos comprende alrededor de 175 mil hectáreas y alberga especies emblemáticas como el oso negro y el águila real, pero también ranchos, propiedades rurales, actividades ganaderas y aprovechamiento de vida silvestre.

El régimen de protección y el programa de manejo de esta área pueden contribuir a contener el crecimiento urbano desordenado y horizontal de la metrópoli, al tiempo que protegen ecosistemas estratégicos. 

También demuestran que conservar y producir no tienen necesariamente que ser objetivos opuestos.

Será muy difícil proteger grandes extensiones si quienes viven en ellas perciben la conservación únicamente como una restricción. 

Necesitamos que mantener un ecosistema en buenas condiciones genere también beneficios económicos y oportunidades para sus propietarios y comunidades.

Nuevo León tiene además una larga experiencia en el manejo de vida silvestre. 

Fue uno de los estados pioneros en la descentralización de estas funciones y desarrolló capacidades que hoy se expresan en las Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre —las UMAs— y en la formación de Parques y Vida Silvestre de Nuevo León.

La dimensión territorial es enorme. 

En 2025 las UMAs comprendían aproximadamente 2.71 millones de hectáreas, equivalentes al 42% de la superficie del estado, y una proporción importante está vinculada al manejo y aprovechamiento cinegético.

 Tenemos, por lo tanto, una plataforma territorial muy importante para la conservación futura.

Ahora dimos otro paso: 

  • Iniciamos formalmente la ruta para conservar al menos 30% de la superficie de Nuevo León para 2030, mediante la iniciativa 30x30xNL, con estudios, procesos técnicos y nuevas declaratorias de Áreas Naturales Protegidas.
  • Estamos priorizando no sólo las zonas de mayor diversidad biológica, sino también aquellas de mayor importancia para la captación, infiltración y regulación del agua.
Pero lo más importante es definir qué sigue.

La siguiente etapa no consiste simplemente en ampliar los programas actuales. 

Necesitamos una nueva generación de política ambiental que ordene el territorio de acuerdo con la disponibilidad futura de agua, conecte los ecosistemas, incorpore más la naturaleza al crecimiento urbano, haga económicamente viable la conservación y utilice ciencia y monitoreo para adaptarse continuamente al cambio climático.

Alfonso Martínez Muñoz
Es doctor en Ciencias Agrarias por la Universidad de Gotinga, Alemania, y realizó un posdoctorado en el Colegio de Recursos Naturales de la Universidad Estatal de Utah, en Estados Unidos. Cuenta además con una especialización en Gestión Ambiental Urbana e Industrial en Singapur. Ha desarrollado una amplia trayectoria como profesor-investigador, directivo universitario y funcionario público en los ámbitos federal y estatal. Actualmente se desempeña como Subsecretario de la Secretaría de Medio Ambiente del Gobierno de Nuevo León. Participó en el diseño y la creación de la primera Secretaría de Medio Ambiente del estado y, desde su establecimiento, ha contribuido al desarrollo y la implementación de políticas públicas en materia de calidad del aire, acción climática, gestión integral del agua, biodiversidad, economía circular, gestión de residuos y restauración socioambiental.