Operaciones unilaterales

Un aparente accidente en una carretera entre Guachochi y Morelos, dos municipios enclavados en la región de la Sierra Tarahumara.
Famosa por sus barrancas profundas, dejó al descubierto que Estados Unidos está realizando acciones en territorio mexicano sin el conocimiento del gobierno federal.
En el accidente murieron un comandante y un oficial de la Agencia de Investigaciones de Chihuahua, así como dos agentes estadounidenses que, de acuerdo con la información oficial, eran instructores de la embajada de Estados Unidos.
Las primeras versiones sugirieron que habían fallecido tras un operativo para desmantelar un laboratorio de drogas sintéticas del Cártel de Sinaloa, lo cual ha sido desmentido oficialmente.
La falta de información puntual permitió todo tipo de conjeturas sobre su participación en ese operativo, y trascendidos en la prensa de Chihuahua los identificaron como agentes de la DEA.
Katarina Szulc, una periodista canadiense especializada en la cobertura de los cárteles mexicanos, aseguró que los estadounidenses eran agentes de la CIA estacionados en Monterrey.
El fiscal del estado, César Jáuregui.
Intentó resolver la confusión y señaló que los estadounidenses eran instructores que estaban capacitando a los cuerpos de seguridad del estado en tácticas y uso de drones, a más de ocho horas de donde se había asegurado el narcolaboratorio.
Sin embargo, hasta donde se sabe, la DEA no es la responsable de capacitar en el tema de los drones, sino el Ejército y, sobre todo, la CIA, la presidenta Claudia Sheinbaum abonó al desconcierto.
Sheinbaum declaró ayer que el gobierno federal no estaba al tanto de la colaboración de Estados Unidos con el gobierno de Chihuahua, dejando abierta la posibilidad de que podría haberse violado la seguridad nacional.
La presidenta reaccionó tardíamente. Desde el domingo, el embajador Ron Johnson difundió en redes un mensaje lamentando las muertes y subrayando que esas tragedias recuerdan los riesgos que enfrentan las fuerzas de seguridad de los dos países “dedicadas a proteger nuestra comunidad”.
La notificación, confirmando la participación de agentes estadounidenses, circuló durante más de 30 horas sin una versión contrastada por Palacio Nacional.
Las acciones unilaterales estadounidenses no son una novedad.
Aunque en el pasado –los tiempos de los gobiernos a los que el régimen critica constantemente– tenían conocimiento de los agentes que habían entrado sin cobertura diplomática y sus casas de seguridad.
En ocasiones, realizaban operaciones sin acompañamiento de agentes mexicanos, pero nunca, cuando menos en décadas, se despertaba la Presidencia sin saber lo que había sucedido la víspera en el país.
Aunque hay una gran cooperación entre los dos países en materia de seguridad, una de las probables razones de que agentes estadounidenses estén actuando al margen del gobierno federal es la creciente exasperación con la Presidencia por su inacción en iniciar investigaciones sobre políticos presuntamente relacionados con el crimen organizado.
Por meses se lo estuvieron planteando, lo cual evolucionó a presiones y luego a advertencias:
- Si no actuaba, comenzarían a proceder unilateralmente.
Información que ha trascendido de fuentes de inteligencia estadounidenses apunta a operaciones unilaterales en cuando menos cuatro estados:
- Baja California Sur
- Chihuahua
- Jalisco
- y Michoacán.
En algunos, como en Chihuahua, se ha dado la cooperación estatal, pero en otros, como Michoacán, no solo rechazó el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla trabajar conjuntamente.
Sino que saboteó algunas acciones que fueron puestas bajo su conocimiento con el propósito de realizarlas de manera coordinada.


