¡Otra vez, las pinches encuestas!
Borrego dixit
Salvador Borrego, Ph. D.
La lucha por el poder, opus 3-53
X-3-2022
Ayer, en las elecciones presidenciales de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva sacó ventaja de 5.23 puntos porcentuales a Jaír Bolsonaro; sin embargo, todas las empresas encuestadoras estimaban una ventaja de 14 puntos, y daban a Lula como el triunfador en la primera vuelta.
Lo anterior significa que la discrepancia entre las estimaciones para la diferencia (14 puntos) y la diferencia que a final de cuentas resultó (5.23 puntos), es 8.77, muy por arriba del margen de error, al 95% de confianza, de una encuesta nacional, que por lo común ronda el 3%.
Dicho de otro modo, las encuestas y los encuestadores, una vez más, dieron las nalgas. No faltará un pendejo que diga que no fallaron las encuestas porque Lula superó a Bolsonaro, pero por supuesto que, una vez más, fallaron todas.
Ahora bien, ¿por qué si llevamos todo este siglo atestiguando los descalabros de las encuestas, éstas siguen vigentes? La explicación es muy simple: salvo honrosas excepciones, como diría AMLO, han mutado para pasar de ser un recurso metodológico que genera información, a una simple y vulgar forma de propaganda.


