Padre, perdona a Tatiana, no sabe lo que hace

“Padre, perdónala porque no sabe lo que hace”.
Estas palabras, ampliamente conocidas por todos los creyentes de Jesús durante su crucifixión, vinieron a mi mente al escribir este artículo dedicado a Tatiana Clouthier, quien como Poncio Pilato, "se ha lavado las manos" ante el derramamiento de sangre que ha hecho Andrés Manuel López Obrador al entregarnos al crimen organizado.
Si los más de 177 mil 500 mexicanos asesinados hasta el momento no le duelen, entonces ya nada tiene remedio.

Quise hacer esta analogía con los hechos sucedidos hace más de 2 mil años, cuando Jesucristo estuvo en este mundo tratando de convertir a los pecadores en justos.
La ceguera en ese entonces de muchos que lo condenaron a la muerte más terrible en la historia de los homicidios: muerte en cruz. No sin antes recibir, a placer de los sacerdotes y fariseos: 300 latigazos que cortaron su piel desnuda.
Ustedes me dirán que son hechos diferentes, tal vez... Sin embargo, si analizamos lo que está sucediendo en nuestro país, veremos muchas similitudes.


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