Políticas migratorias en la Era Biden


Hace cuatro años, las elecciones presidenciales de los Estados Unidos de 2020, protagonizadas por J. Biden y D. Trump, estuvieron marcadas por un contexto de pandemia, movimientos sociales y protestas de "Black Lives Matter", que en ocasiones se enfrentaban con grupos de extrema derecha y supremacistas blancos.
Ante un clima antiinmigratorio, Joe Biden prometió revertir las políticas migratorias más restrictivas y restablecer a los Estados Unidos como un país de refugio y fortalecer su sistema de asilo.
En este artículo, hacemos un recuento del legado en materia migratoria y de control fronterizo que deja la administración Biden de cara al anuncio de su retirada de la carrera presidencial, y que indudablemente ha moldeado los paisajes fronterizos de forma vertiginosa y cambiante.

La administración del republicano Donald Trump (20 enero 2017 – 20 enero 2021) atizó la hostilidad y el clima anti inmigratorio.
Desde su campaña pretendía reconstruir el “sueño americano” bajo su eslogan “Make America Great Again” para recobrar la identidad y “alma” nacional se dio a la tarea de endurecer las políticas migratorias, expandiendo la expulsión y deportación de migrantes y los entonces llamados “ilegal aliens”.
Trump giró en sus primeros 100 días en la oficina oval directrices ejecutivas que buscaban redefinir el rostro migratorio norteamericano, demostrando su poder creciente como ejecutivo en la formulación de la política migratoria.
Algunas de las acciones más contundentes de Trump fueron su intento de poner fin al programa “DACA” y las acciones de protección implementadas para los “dreamers” que negaba los beneficios sociales de las personas inscritas al programa y coartar las posibilidades de inscripción de nuevos solicitantes.
A la par, el programa TPS (Temporary Protected Status) que brindaba una protección temporal a las personas que no podían regresar a sus países de origen, ya sea por un conflicto armado en curso, desastres naturales u otras condiciones de carácter temporal, se daba por terminado los nacionales de El Salvador, Honduras, Haití, Nicaragua, Nepal y Sudán.


