Debemos hacernos cargo de nuestro capital natural

Alfonso Martínez Muñoz, Sub Secretario del Medio Ambiente de NL, DETONA® La Zona Metropolitana de Monterrey depende de montañas, bosques, ríos, cañadas, suelos y zonas de infiltración que sostienen el agua, la economía y la vida urbana. Su crecimiento no ocurre al margen de la naturaleza, sino gracias a ella.

Por Alfonso Martínez Muñoz
Alfonso Martínez Muñoz
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Aunque la zona urbanizada representa apenas una pequeña parte del territorio estatal, depende de ecosistemas mucho más amplios que captan agua, regulan el clima, protegen el suelo y reducen riesgos como inundaciones, sequías y olas de calor.

Por eso, proteger y restaurar nuestro capital natural no es un lujo ni un asunto exclusivamente ambiental: es una obligación económica y social. 

Si se deteriora esta infraestructura natural, aumentarán la escasez de agua, los daños por fenómenos extremos y los costos de infraestructura.

En esta administración hemos dado pasos importantes: elaboramos el programa de manejo de la Sierra de Picachos, avanzamos en la protección del territorio estatal, desarrollamos la Estrategia Estatal de Biodiversidad y plantamos más de un millón de árboles nativos.

Ayer, en una mesa de diálogo organizada en el marco de la invitación de EarthX, conversamos sobre la conservación, restauración y el aprovechamiento sostenible de los ecosistemas. 

El encuentro permitió destacar que la protección de la naturaleza requiere coordinación entre gobiernos, comunidades, propietarios, especialistas y sectores productivos, así como mecanismos que aseguren recursos para conservar el capital natural del que depende nuestro futuro.

Ahora debemos convertir estos avances en una política permanente, con reglas claras, vigilancia, restauración, coordinación y recursos suficientes. 

La conservación no corresponde únicamente a las comunidades rurales o a los propietarios de la tierra. 

Quienes vivimos y producimos en la ciudad también debemos contribuir, porque recibimos los beneficios de esos ecosistemas.

El aprovechamiento sostenible, el ecoturismo, el manejo forestal, la agroforestería y los mecanismos de pago por servicios ambientales pueden ser las herramientas  para conservar.

Cuando proteger produce beneficios duraderos, se crean incentivos para cuidar el territorio.

Administrar nuestro capital natural significa reconocer que la naturaleza es un activo estratégico. Invertir en su cuidado no significa frenar el crecimiento, sino proteger las condiciones que hacen posible un desarrollo duradero.
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Alfonso Martínez Muñoz
Es doctor en Ciencias Agrarias por la Universidad de Gotinga, Alemania, y realizó un posdoctorado en el Colegio de Recursos Naturales de la Universidad Estatal de Utah, en Estados Unidos. Cuenta además con una especialización en Gestión Ambiental Urbana e Industrial en Singapur. Ha desarrollado una amplia trayectoria como profesor-investigador, directivo universitario y funcionario público en los ámbitos federal y estatal. Actualmente se desempeña como Subsecretario de la Secretaría de Medio Ambiente del Gobierno de Nuevo León. Participó en el diseño y la creación de la primera Secretaría de Medio Ambiente del estado y, desde su establecimiento, ha contribuido al desarrollo y la implementación de políticas públicas en materia de calidad del aire, acción climática, gestión integral del agua, biodiversidad, economía circular, gestión de residuos y restauración socioambiental.