Opinión

Teoría de la volada

Gabriel Contreras DETONA® que en estos momentos es oportuno preguntarse qué es una volada y analizar ese fenómeno informativo.

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Por Gabriel Contreras
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Una volada es, en primer lugar, un hecho que compete al ámbito de la comunicación masiva. 

Es algo que solo puede generarse a través de un medio de información de carácter masivo.

Veamos, con calma y sin prisa, este fenómeno específico. 

Exagerar, atribuir falsamente o inventar, estas tres son acciones que ocurren con relativa frecuencia dentro de los ámbitos del periodismo mexicano; se trata de acciones que, agrupadas, se conocen bajo el término (tradicional) de “volada”.

Bien. Agreguemos que una volada consiste, por ejemplo, en aplicar detalles o capacidades o proezas a un personaje a fin de facilitarle alguna aspiración, algún capricho, por ejemplo un antojo político. 

La volada, avancemos, la volada es una manera de mentir -no de informar- a través del periodismo o de un medio impreso. 

Pensemos, por ejemplo, en aquella famosa invención de que un famoso expresidente mexicano (no es necesario mencionar a Felipe Calderon) es alcohólico. 

El hecho constatable es que no lo  era y no lo es, nunca lo fue. 

Y eso de su supuesto  alcoholismo fue una información inventada, inventada por un periodista (no mencionaremos a Federico Arreola). 

Hay que recordar que ese dato lo ingenió, lo generó un periodista, que luego acabó por reconocer públicamente esa volada. 

Otro caso de volada fue aquello de “nuclear, Jacobo, nuclear”… que hizo célebre a la periodista Erika Vexler por esa monumental metida de pata. 

Pero ojo: la volada no es solo nostalgia y tiempos clásicos; es algo que está muy presente, que suele ser motivo de risa entre los reporteros y los periodistas de distintos calibres, y que por cierto no se castiga ni se ataca, solo se tolera y permanece hoy como un mal innecesario.