Estampas mundialistas

Riva Palacio DETONA®  Lo que tenemos es una Presidencia que no tiene como objetivo el gobernar para todos.

Por Raymundo Riva Palacio
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Foto: Gobierno de México
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Varias serán las imágenes icónicas del mundial norteamericano: 

La “fila vikinga” que comenzó en una escalera eléctrica en un centro comercial de Boston, Lumumba Vea, la estatua humana que usa un nombre que hoy no significa nada a muchos, que en los juegos del Congo se mantiene estático durante 90 minutos.

La monumental bandera croata de 100 metros bajo la cual marcharon los aficionados en Dallas y Toronto, y el amarillo colombiano en las gradas donde juega su equipo, que arma la fiesta con nada, salvo esa cultura que irradia alegría. 

México aportó lo suyo, el pato Merlín, que caminó sobre Paseo de la Reforma junto a cientos de miles de personas en la celebración de la victoria sobre Corea del Sur.

El pato Merlín es nuestra imagen externa. 

Y tenemos otra, interna, que es la de la presidenta Claudia Sheinbaum junto a su esposo, viendo en la televisión en Palacio Nacional el juego contra los coreanos. 

Esta es la metáfora de su realidad: sola, proyectando un momento que no existe, ni buscó construirlo. 

Merlín, por otra parte, se convirtió en síntesis del festejo mundialista en México, cuya popularidad aplastó la imposición del ajolote, metido a fuerzas por una política de miras cortas.

Merlín es lo que México aportó a la comunidad internacional para que sonriera. 

Con la verde cubriendo su pequeño cuerpo en cadencioso caminar, capturó la imaginación del mundo. 

  • Ternura y empatía.
  • Amor y unidad. 

El régimen, sin verlo, quiso sabotear lo que no le pertenece, la presidenta invitó a la mañanera a su dueña, una vendedora ambulante, y a sus hijos de 22 y 14 años, que lo entrenaron a ‘patear’ la pelota con el pico. 

El convite fue un acto oportunista para montarse en la ola nacional de emoción que provocó el futbol, cemento cohesionador del tejido social, y que por sus miedos y fobias, por su insensibilidad y falta de empatía, le pasó por encima.

No pudo sacarle el provecho que quizás esperaba del manoseo de Merlín, y el costo llegó rápido:

¿por qué sí recibe a Merlín de manera tan expedita, y no a las madres buscadoras? 

Sí habla con madres y padres que tienen a sus hijos desaparecidos, respondió, pero no dialoga con los colectivos de buscadoras, sino en aquellos casos que, dijo, son los más duros, los más complejos y los más dolorosos. 

Qué fallida selección de palabras, los desaparecidos no se miden por categorías, ni por el contexto en que se cometió el crimen. 

Todos valen lo mismo porque la vida no es un mercado ni una subasta.

Duelen mucho, son muy duros y muy complejos para cada familiar de la víctima de un fenómeno lacerante que en este sexenio ha acumulado casos como nunca antes en ningún gobierno.

Raymundo Riva Palacio
Periodista y analista político de larga trayectoria en México. Escribió en diarios como Excélsior, Reforma, El Independiente, 24 Horas y El Financiero. Fue director editorial de El Universal entre 2007 y 2008. Cofundó y dirigió el diario Milenio y fue director general de la agencia de noticias Notimex.