Salgamos de la trampa

El debate político sobre la militarización del país nos ha puesto en el terreno de la confusión y la manipulación, originada, se puede argumentar, por el presidente López Obrador y su maquinaria de propaganda que ha sido, por lo que se aprecia demoscópicamente, muy eficiente en transmitir mensajes maniqueos.
La mentira como método...
...para construir el consenso de gobierno y permitirle al Presidente seguir transfiriendo su responsabilidad en materia de seguridad a terceros.
La fotografía más fresca del fenómeno nos la regaló ayer El Financiero, con una encuesta sobre la militarización de la seguridad pública.
La pregunta clave es si se estaba a favor o no de que la seguridad pública quede en manos de los militares, en el contexto de la polémica adscripción de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional.
El 46% dijo que sí, y 46% dijo que no. ¿Está partido el país?
Quizá conceptualmente, porque si bien 40% (seis puntos más que el mes pasado) preferiría un mando civil al frente de la Guardia Nacional, 53% (un punto menos que el periodo anterior) quiere un mando militar.
La Guardia Nacional es civil en la ley, pero militar en los hechos desde su creación.
La encabezan generales que responden a las órdenes de la Secretaría de la Defensa Nacional, no de la Secretaría de Seguridad Pública, donde formalmente está integrada.
- La gran mayoría de sus elementos son soldados.
- La doctrina es militar.
- La capacitación también.


