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PRESIONA YEscucha
En vez de aferrarse a su fortuna, decidió destinarla a causas que consideraba urgentes.
Creó la Sam Simon Foundation, desde donde impulsó el rescate de animales, ofreció atención veterinaria gratuita y entrenó perros de servicio para personas con discapacidad y trastorno de estrés postraumático.
Hasta su muerte, el 8 de marzo de 2015, se mantuvo activo ayudando.
Su legado recuerda que la verdadera riqueza no está en lo que se guarda, sino en las vidas que se logran cambiar.

