La pelota vuelve a casa, miles de personas no lograron volver a sus casas

Entre los trabajos de maquillaje urbano, protestas, tráfico interminable y fallas constantes en el sistema de transporte.
- Resulta imposible no preguntarse cuál es la verdadera prioridad de quienes gobiernan esta ciudad.
Me llena de profunda tristeza ver las condiciones en las que las dos últimas administraciones han dejado a la Ciudad de México. Desde 2019, la Ciudad de México acumula 4,698 personas desaparecidas y 679 localizadas sin vida.
Esto equivale a casi dos desapariciones diarias durante los últimos siete años, sin embargo, tan sólo en lo que va de 2026 ya se han registrado 1,412 desapariciones, lo que revela una aceleración alarmante del fenómeno.
Estas cifras corresponden únicamente a la Ciudad de México.
A nivel nacional, los números son considerablemente mayores, pero al parecer este no es un tema de importancia para el gobierno.
Mientras miles de familias viven con la incertidumbre de no saber dónde están sus seres queridos, las autoridades parecen más preocupadas por proyectar una imagen de modernidad y éxito de cara al Mundial.
La prioridad es terminar las obras que, así como avanzan, también se van cayendo.
Claro ejemplo es la falla provocada por la rotura de un cable del Tren Ligero que, a pocos días de su reinauguración, ya presenta problemas operativos.
Un símbolo perfecto de la improvisación que caracteriza muchos de los proyectos que hoy se anuncian con bombo y platillo, ni qué decir de las constantes suspensiones de servicio de la Línea 2 del Metro, afectando a miles de personas que diariamente dependen de ella para trasladarse a sus centros de trabajo, escuelas y hogares.
En esa misma zona se llevan a cabo las obras para la construcción de la ciclovía "La Gran Tenochtitlan", cuyo costo ya alcanzó los 2 mil millones de pesos, triplicando lo originalmente planeado y sin certeza de que pueda estar concluida para la inauguración del Mundial.
A ello se suman las afectaciones derivadas de las marchas y bloqueos que, durante días, han paralizado distintos puntos de la ciudad.
Las movilizaciones de integrantes de la CNTE y estudiantes del Instituto Politécnico Nacional han provocado cierres viales, saturación de rutas alternas y jornadas interminables para millones de capitalinos que simplemente intentan llegar a tiempo a sus actividades cotidianas.
Pero
¿qué importa todo esto si la ciudad puede lucir alegre cuando se pinta de color morado y se llena con la imagen del ya casi extinto ajolote?
Pareciera que la estrategia consiste en cubrir con murales, luces y propaganda una realidad que resulta imposible ocultar para quienes la viven todos los días.
La Ciudad de México se prepara para recibir a millones de visitantes del mundo entero.
Se rehabilitan fachadas, se embellecen avenidas y se colocan nuevos adornos urbanos.
Sin embargo, ninguna capa de pintura puede esconder la inseguridad.

