“Te vamos a matar”

Riva Palacio DETONA®  La discrecionalidad del gobierno sobre a quiénes sí se protege y quiénes son desechables, es inaceptable.

Por Raymundo Riva Palacio
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Paola Gárate llegó ayer a la Ciudad de México con miedo, temiendo por su vida.

La semana pasada le dejaron una corona fúnebre en la puerta de su casa, una amenaza que se codificó en la Colombia de Pablo Escobar como “te vamos a matar”. 

Gárate, diputada local por el PRI, llegó a ese punto por sus denuncias sobre la participación del Cártel de Sinaloa en las elecciones en ese estado en 2021 que llevaron a Rubén Rocha Moya a la gubernatura.

Donde ella fue víctima de un secuestro para sacarla de la contienda, que se visibilizaron nacionalmente hace unas semanas por la acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra 10 servidores públicos sinaloenses por esos hechos. 

Desde hace seis años el actuar de Gárate ha sido valiente y rayando en la temeridad, hasta ayer.

Con la pistola en la frente, porque eso es lo que significó la corona fúnebre, Gárate salió de Sinaloa por tiempo indefinido, dice que no se sentía segura, es peor lo que estaba viviendo. 

El Estado mexicano, como a Carlos Manzo, la abandonó a su suerte. 

A finales de mayo solicitó protección a la presidenta Claudia Sheinbaum, y a los secretarios de la Defensa, Seguridad y Gobernación. 

Ni siquiera tuvo una respuesta institucional, insistió ante el general secretario, Ricardo Trevilla, que realizaran un análisis de riesgo para determinar la protección.

La respuesta se la dio el general Julices Julián Tadeo González, coordinador de la Guardia Nacional en Sinaloa, que la citó en su oficina y le pidió “estar en contacto con él”. 

De la protección 24/7 solicitada, ni una palabra. 

Si salía a carretera, agregó, le dijera para “ver” si había elementos que pudieran estar por la zona, porque lo único que tendría sería el acompañamiento de elementos de la Guardia Nacional para traslados oficiales o cuando existieran riesgos.

¿Cómo determinan el riesgo? 

Gárate está en riesgo permanente, González dijo que por instrucciones superiores no podía hacer nada más, y cuando le pidió que se lo diera por escrito, se negó.

Ninguna prueba de la omisión criminal del gobierno, el general se burló de una persona que se encuentra en el umbral de un asesinato, el miércoles pasado, cuando le dejaron la corona fúnebre le habló. 

Le envió una patrulla que llegó después de la policía local, llamada a través del 911. 

La patrulla la iba a proteger de manera parcial, pero dejó de hacerlo el sábado, luego de que la gobernadora interina de Sinaloa, Yeraldine Bonilla, afirmó que contaba con protección estatal y federal. Falso.

No entiende nada el gobierno, o están dispuestos a pagar el costo de más asesinatos políticos por el simple hecho de que son oposición. 

Gárate ha sido muy cuidadosa en sus denuncias de no meterse con ninguna de las facciones del Cártel de Sinaloa en guerra, se ha enfocado en los políticos corruptos vinculados al crimen organizado. 

¿Quién podría tener más interés en asesinarla? 

Definitivamente, no el cártel, su problema, se ha documentado durante seis años, no es el crimen organizado, sino los políticos de Morena vinculados a él, o que son parte estructural del cártel. 

En octubre del año pasado le pusieron una pistola en la cabeza y le robaron su camioneta, quien lo hizo iba vestido de traje –“parecía empresario”, recuerda–, y sus dos acompañantes iban en una Toyota RAV4, que apareció en una gasolinera. 

Quien le dijo dónde estaba no fue la policía, sino una diputada de Morena.

El gobierno no aprendió nada del asesinato de Carlos Manzo, el alcalde de Uruapan ejecutado la noche del Día de Muertos en una festividad local el año pasado, a quien tampoco le quisieron dar protección federal, pese a pedirla insistentemente. 

Su asesinato provocó una crisis de credibilidad y legitimidad sobre la estrategia presidencial de seguridad, y puso la sospecha en figuras michoacanas de Morena sobre la autoría intelectual. 

Desde entonces, todo se ha profundizado, proporcionalmente a la insensibilidad del gobierno y a su cierre de filas para blindar a una decena de políticos sinaloenses acusados de vínculos con el crimen organizado.

La discrecionalidad del gobierno sobre a quiénes sí se protege y quiénes son desechables, es inaceptable. 

¿Qué sucedería si Paola Gárate es asesinada? 

Su muerte llegaría a la presidenta, no por ser culpable, sino por ser responsable. 

Previamente a la ejecución de Manzo, tanto la presidenta como miembros del Gabinete de Seguridad llegaron a burlarse de sus insistentes llamados a que hicieran lo que fuera para frenar al Cártel Jalisco Nueva Generación, y tras su muerte, pretendió politizar el crimen. 

Su asesinato, sin embargo, se les estrelló en la cara.

Raymundo Riva Palacio
Periodista y analista político de larga trayectoria en México. Escribió en diarios como Excélsior, Reforma, El Independiente, 24 Horas y El Financiero. Fue director editorial de El Universal entre 2007 y 2008. Cofundó y dirigió el diario Milenio y fue director general de la agencia de noticias Notimex.