
Un total de 277 mujeres y hombres decidieron participar en este ejercicio que abrió nuestro movimiento para construir, desde la democracia y la transparencia, el rumbo de cada estado.
El pasado jueves 25 de junio me correspondió registrarme para representar a Nuevo León.
Y quiero decirles que, además de emoción, sentí una enorme responsabilidad.
Cuando uno decide dar un paso al frente, no piensa en un cargo, piensa en las personas.
Piensa en las familias que todos los días se levantan temprano para trabajar, en quienes hacen largas filas para tomar el transporte, en quienes quieren emprender, en quienes esperan vivir en paz y en los jóvenes que sueñan con un futuro sin tener que dejar la tierra donde nacieron.
Mientras realizaba mi registro recordé cada municipio que he recorrido, recordé a las madres que me han hablado de sus hijos, a los adultos mayores, que piden ser escuchados y a tantas personas que, a pesar de las dificultades, no han perdido la esperanza.
Por ellas vale la pena participar y por ellas vale la pena creer que las cosas pueden hacerse mejor.
Siempre he pensado que la política sólo tiene sentido cuando sirve para mejorar la vida de la gente, lo demás pasa a segundo término.
Por eso me llena de orgullo pertenecer a un movimiento que abre sus puertas a quienes desean participar.
Un movimiento que entiende que la democracia se fortalece cuando hay reglas claras, cuando existe apertura y cuando nadie tiene asegurado un lugar por anticipado.


