Una victoria bicéfala

Ayer dos personas ganaron la elección presidencial.
Claudia Sheinbaum obtuvo la victoria en las urnas y Andrés Manuel López Obrador ganó su plebiscito.
Sheinbaum, la primera mujer que asumirá la Presidencia de un país machista y misógino, triunfó con y pese al respaldo de López Obrador, coronando una campaña sin errores fundamentales
López Obrador, que comenzó su campaña por el referéndum desde que inició su sexenio y la aceleró 24 horas después de las elecciones intermedias, debe sentirse satisfecho: su estrategia de polarización y propaganda tuvo éxito.
Su candidata se impuso en las urnas y, como lo estableció, terminará lo que empezó. Solo hasta después de los pendientes, ella podrá gobernar como desee.
Sheinbaum ganó por los puntos que necesitaba para un alineamiento en el electorado, como el que se dio en 2018, cuando López Obrador ganó en todos los segmentos y en todos los cruces posibles, con 53% del voto, superior al de todos sus adversarios juntos.
No parece que haya habido diferencia alguna en esta ocasión.
Conforme vayan publicándose las encuestas de salida, se podrá ir viendo el comportamiento de los segmentos en esta elección y poder confirmarse el impacto de los programas sociales en los grupos de menor ingreso, el previsto rechazo de las clases medias y en las clases de mayor ingreso.
No obstante, sin restarle méritos al profesionalismo que mostró en su campaña, su victoria es gracias a López Obrador.


