Xóchitl, desinflada

La última encuesta rumbo a la Presidencia provocó lo esperado, una polarización acompañada de loas y descalificaciones.
La encuesta la realizó la empresa Buendía&Márquez y fue publicada este miércoles por El Universal, donde Claudia Sheinbaum, de Morena, aventaja por 30 puntos a Xóchitl Gálvez, del Frente Amplio.
“Engañaron a Xóchitl cuando le dijeron que era competitiva”, escribió en redes Federico Arreola, que es parte del cuarto de guerra de Sheinbaum y que disemina propaganda y ataca a quienes critiquen a su patrona.
“De risa”, reaccionó Gálvez, aduciendo que es muy temprano para declarar ganadora a cualquiera.
Tiene razón, pero debería preocuparse.
Ninguna encuesta pronostica o adelanta ganadores en una contienda electoral, pero detrás de la posición de Gálvez está lo que otros miembros del Frente Amplio, que también reaccionaron en las redes, sugieren como una estrategia de Morena:
Ir creando la percepción de que la elección presidencial está resuelta, para provocar desánimo, alejar simpatizantes e inhibir el voto.
La burra no era arisca.
Fue la estrategia que siguió la campaña de Delfina Gómez en el Estado de México, cuyo equipo compró todas las encuestas que pudo: serias, de farsantes y mercenarios, para publicar aquellas que le beneficiaban y manipular a la opinión pública.
Pero trasladar esa experiencia a la encuesta de Buendía&Márquez funciona como una táctica para neutralizar el daño momentáneo, aunque soslaya lo que sucedió en el Estado de México, porque Gómez no ganó la gubernatura por esa razón, lo que no significa que no le ayudó, sino porque ni el PAN ni el PRD cumplieron con la cuota de votos que ofrecieron al Frente, que, de haberse dado, la historia mexiquense quizás habría tenido otro desenlace.
La generalización y simplificación para desestimar la encuesta no debería llevarlos a descuidar la información que contiene.





