¿Y la gobernabilidad?

La demagogia y la propaganda deberían ser puestas de lado por el Presidente y por toda su corte que actúa pavlovianamente, cuando mañana domingo el Consejo Político de Morena discuta las reglas y los requisitos para quienes buscan la candidatura presidencial.
El borrador lo escribió el presidente López Obrador el lunes, e incluye un punto que a todos debería preocupar: que los aspirantes renuncien la próxima semana a sus cargos.
Esa exigencia abre la puerta a la ingobernabilidad, y dejaría desarticulada la gobernanza
Si el Consejo Nacional de Morena obedece a López Obrador –¿alguien piensa lo contrario?–, la próxima semana no habrá secretario de Gobernación, y con la renuncia anticipada del secretario de Relaciones Exteriores, se quedará el Presidente sin dos pilares.
El canciller Marcelo Ebrard es clave por ser quien llevaba la relación con el gobierno de Estados Unidos, que construyó meses antes, incluso, de haber iniciado la administración.
El secretario Adán Augusto López ha llevado a cabo, por instrucción presidencial, gran parte de la negociación política y compartido el desgaste de gobernar.
En ambos casos habrá relevos, y pese a que pudieran ser de los propios equipos de Ebrard y López –improbable por la forma como López Obrador coloca sus piezas estratégicas o nombra recomendados de sus hijos–, tendrían que pasar por una curva de aprendizaje con menos de un año de vida en el gobierno.
Parece poco, pero es mucho
El próximo año habrá elecciones presidenciales en Estados Unidos, y México, como uno de los temas de la campaña, requerirá de un contenedor, que no hay ahora en el gobierno, como Ebrard.
En México se celebrará la mayor elección en la historia por el número de puestos en juego, enmarcada en la violencia y la creciente participación de los cárteles de la droga en procesos electorales.


