Aguas con lo que dice, presidenta
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Si la prudencia es víctima de la propaganda, como suele suceder con las declaraciones incontinentes de la presidenta Claudia Sheinbaum en sus monólogos matinales.
El cortoplacismo de su narrativa requiere ajustes para evitar mentir y contradecirse en cuestión de minutos, y para que el tiro no le salga por la culata, como pasó con su reacción al mensaje que dio el administrador de la DEA, Terrance Cole, tras el reconocimiento de culpas de Ismael El Mayo Zambada, líder histórico del Cártel de Sinaloa, en la Corte Federal en Brooklyn.
Hace una semana, Sheinbaum descalificó a Cole por anunciar acuerdos de cooperación que desconoció y ayer lo utilizó como referencia para apuntalar la narrativa del régimen y sugerir a los medios en qué enfocarse del día ciertamente “muy interesante” en Brooklyn.
Sin embargo, la presidenta tergiversó las palabras de Cole, quien no dijo lo que ella aseguró que dijo.
Lo que planteó fue más grave, en función de sus intereses como gobernante y encubridora de los malos pasos de algunas de las figuras del régimen.








