Aguas malas
Desde la primera semana de tandeo, el color, sabor y textura del agua, es solo un recuerdo de los años buenos.
El suministro de la empresa Agua y Drenaje, dejó de producir agua potable, clorada y de calidad para consumo humano.
Al abrir las llaves, la poca fuerza del agua de color cobrizo, luego, como si se le hubiera implementado un digestivo efervescente.
Usar el filtro en la llave de la cocina y tal vez en las de los lavabos de los sanitarios.
Enfermamos, como lo hace uno infante. Por omisión a las reglas visuales. De no consumir agua de la llave, como lo hacemos desde hace 50 años.
Sin la necesidad de garrafones o dispensarios, la zona conurbada, mantuvo los parámetros internacionales para uso doméstico.
La poca presión, así como el estado infame de las tuberías, removieron las entrañas de la red de consumidores.
Sarro y tierra, generan su propio ecosistema de bacterias. En la digestión, la enfermedad viaja con derecho de picaporte.
Deponer hasta causar debilidad, nos llevó al doctor y al uso de medicamentos. El sistema de Agua y Drenaje se enfrenta al reto de entregar agua en los hogares. Pendemos de la bonhomía metafísica del cielo.
Y evitar las aguas malas, un producto y servicio descompuesto, del gobierno del estado de Nuevo León.

