Alferecías de un niño rico

Gerson Gómez DETONA: Grosero, vulgar y bastante corriente, les aplica el martinete a los alcaldes disidentes, a los diputados y los trabajadores a su servicio.
Por Gerson Gómez
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Melancolía lingüística.

El niño llorón. Güerco chiflado.

Se priva del oxígeno. Convulsiona.

Quiere todos los dulces en la fila de cobro del supermercado.

Sus padres accedieron a cada uno de sus caprichos.

Llegó a diputado local hablando de más con los reporteros de la fuente.

Ganó el escaño en el senado.

Las rutinas de repetición en el gimnasio. Corte de cabello grasoso, envaselinado.

Así no fluyen las ideas nuevas. No oxigena la cabeza.

De puntada coyuntural, el matrimonio meteórico.

Estilo San Pedro Garza García. Nada de pornoactrices de televisa o multimedios.

Gerson Gómez
Morelense de cepa Regiomontana. LCC con especialidad periodismo (UANL). Doctor en Artes y Humanidades (I.C.A.H.M.). Tránsfuga de la mesa de redacción en diferentes periódicos como El Diario de Monterrey, Tribuna de Monterrey, y del grupo Reforma en el matutino Metro y vespertino El Sol. Escort de rockeros, cumbiamberos, vallenatos y aprendices al mundo de la farándula. Asiste o asistía regularmente a conciertos, salas de baile, lupanares, premieres, partidos de fútbol y hasta al culto dominical. Le teme al cosmos, al SAT, a la vejez y a la escasez de bebidas etílicas. Practica con regularidad el ghosting. Autor de varios libros de crónica como Hemisferio de las Estaciones, Crónicas Perdidas, Montehell, Turista del Apocalipsis, Monterrey Pop y Prêt-à-porter: crónicas a la medida.