
Entre sus varias certezas, una sobresalía: pese al fracaso de 2024, mantener viva la apuesta por reconstruir un frente amplio con el PAN —y acaso con MC— en los comicios del año entrante.
Le dije que esos dos partidos no muestran entusiasmo ninguno por aliarse: desconfían del PRI y desconfían de él.
Pero insistió en que no hay de otra, que “nos tiene que unir México”.
Alito echó mano entonces del axioma de la reelección de la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega.
Recordó que ganó en 2024 con 95 mil votos del PAN, 48 mil del PRI y 13 mil del PRD: 156 mil votos totales, contra 145 mil de Morena.
Con esas cifras, formuló:
- “Imagina si vamos separados en el 27. Ella es una mujer valiente, joven, gobierna bien.
- Pudiera ser la carta fuerte en la ciudad en 2030. Sería irresponsable ir separados y que a Alejandra se le complique la elección”.
A menos de que —dijo en clara alusión a los panistas— quieran descarrilarla a fin de que quede un candidato afín a su dirigencia.



