AMLO: el pecado de incongruencia
Quedará para caso de estudio de historiadores de nuestra época en el futuro el surgimiento y caída de Andrés Manuel López Obrador, debido a su incongruencia y por culpa de sus contradicciones.
La definición del concepto no es solo “la falta de congruencia”, sino “dicho o hecho falto de sentido o de lógica”; además, “vicio o defecto de las sentencias por falta de congruencia”, según el diccionario de la Real Academia Española.
Falta de lógica es lo que se percibe de inmediato en el liderazgo de López Obrador.
No solo por su rumbo errático en las decisiones de gobierno, sino por el desapego sistemático a las posturas políticas que propugnaba como candidato opositor frente a las que adoptó como gobernante, como en el tema de la militarización.
Me recuerda esa evidente falta de coherencia lopezobradorista lo que Jesús Silva-Herzog Márquez refería de Ortega como “el hombre cápsula”: “Sus ojos ven solo lo que quiere ver; sus oídos escuchan solamente lo que ha seleccionado para oír. No tiene curiosidad por descubrir, sino ansia por ratificar. No sabe más de lo que ya sabía, pero lo quiere más intensamente. Su ignorancia es orgullosa y beligerante.” (En “La Casa de la Contradicción”. México: Taurus, 2021).
No es, claro está, la incongruencia es un rasgo exclusivo de López Obrador ni empezó ni terminará con él una vez que salga del poder.
Los anteriores presidentes mexicanos han compartido algún grado de esa ignorancia “orgullosa y beligerante” que desplegaron una vez llegados al poder.
Todos ellos han compartido la incapacidad de reconocer sus contradicciones, las cuales consideran, como dice López Obrador, simples “cambios de opinión”.


