
- Hizo un desmesurado elogio de la presidenta Sheinbaum, del gobierno que él encabezó y atacó con virulencia a expresidentes, empresarios, dueños medios de comunicación y periodistas.
Habló de historia, de cuando “nos invadieron los europeos”, y desplegó el arte que mejor domina: mentir.
Con su intervención le recordó a Sheinbaum que le debe la Presidencia, que no hay Maximato porque “no quise”, y que “amor con amor se paga”.
El ataque a periodistas y a los medios, “salvo a La Jornada”, fue un ardid calculado para provocar las reacciones y desviar la atención del escándalo de la corrupción colosal en su sexenio, en su familia y en políticos allegados a él.
En tono suplicante se dirigió a Sheinbaum, ahora que el gobierno federal y Estados Unidos exhiben la corrupción y la negligencia cómplice de su sexenio:
“amor con amor se paga”.
Es que las evidencias son abrumadoras y tiene razón en inquietarse.
No solo el gobierno de Estados Unidos sigue sus pasos y los de su círculo cercano.
También lo hace el gobierno de México.
A la presidenta Sheinbaum le resulta una carga insostenible ceder a las exigencias de su mentor, sin poner en riesgo la viabilidad de su gobierno.
La relación con Estados Unidos puede volverse tormentosa y hasta traumática si Sheinbaum se sostiene en la negativa de extraditar a Rubén Rocha Moya, como lo solicita el Departamento de Justicia conforme al tratado binacional.
El obstáculo para entregarlo es López Obrador, por los alcances que pudieran tener las declaraciones del gobernador de Sinaloa ante las autoridades estadounidenses.
La fortaleza de AMLO es su ascendencia sobre gobernadores y liderazgos regionales.
Por ahí lo aprietan, para restarle fuerza.
Por eso sacó la cabeza.
De los políticos cercanos a López Obrador, tal vez nadie lo estime más que Claudia Sheinbaum.
Tampoco hay un afán de ruptura con el expresidente por razones ideológicas, porque son igual de estatistas, antidemocráticos y autoritarios.
Así es que no se trata de un asunto personal, sino de viabilidad del gobierno de la mujer presidenta de la República.
- Nadie en su país ha criticado a Trump cuando afirma que Estados Unidos no puede compartir la frontera con narcos al mando de instituciones políticas y con control territorial.
Demócratas y republicanos están de acuerdo.
Entregar a Rocha Moya, sobre quien no hay dudas de su colusión con el Cártel de Sinaloa, es la prenda que Trump necesita para hacer creíbles sus avances en la cooperación con México.
Que los estadounidenses vendrán o no por Rocha, es una posibilidad y una especulación.
Lo cierto es que Washington tiene todos los instrumentos para hacer naufragar al gobierno de Sheinbaum, sin intervenir en política interna de México.
- López Obrador se llama el estorbo.
- Él y sus gobernadores.
Y además hay que darle otras gubernaturas y diputaciones, demasiado.
Del gobierno de la presidenta Sheinbaum salió la ubicación precisa del prestanombres Amílcar Olán.
Así lo expuso Héctor de Mauleón, en El Universal.
Lo mismo ha ocurrido con otros fuertes golpes informativos que han recordado al expresidente lo vulnerable de su entorno.
Casi todos los grandes trabajos periodísticos se nutren, en parte, de información obtenida de adentro del aparato gubernamental que se investiga.

