

AMLO no es solo el campeón de los otros datos, sino de las mentiras con datos.
Entre sus favoritas es que en su sexenio se han recibido montos históricos de inversión extranjera directa (IED).
La implicación es que no importan sus ataques a la inversión en el sector energético, con el hostigamiento a Iberdrola destacando por su encono, haber cancelado la fábrica de Constellation Brands en Mexicali, la expropiación de la planta de hidrógeno de Air Liquide o los cambios que afectan a las inversiones en el sector minero.
A pesar de ello, en la versión presidencial, el dinero foráneo sigue invirtiendo en México en niveles nunca vistos.
Aunque eso fuese cierto, cabría la pregunta de los niveles que tendría la IED si el país mantuviera la apertura a los capitales extranjeros en tantos sectores hoy cerrados.
Podría suponerse que sería aún más elevada. Pero la realidad, además, es distinta:
La IED en el sexenio obradorista es inferior a la registrada por varios gobiernos recientes.

La IED en los primeros cinco años del sexenio, 2019-2023, ascendió a 168.9 mil millones de dólares.
En el periodo similar de Peña Nieto fueron 179.9 mil millones.
Con todo, tampoco suena tan mal, la diferencia es pequeña, y ambas cantidades son claramente superiores a los 132.6 mil millones alcanzados en el primer lustro de Felipe Calderón y los 123.2 mil millones con Vicente Fox.
Si bien AMLO exagera, tampoco parece que por mucho.
Excepto que no está tomando en cuenta la inflación del dólar.
Esta no será tan elevada en Estados Unidos como en México, pero también carcome el poder de compra, sobre todo en periodos largos de tiempo.


