La longeva franquicia Amos del Universo tiene un nuevo intento de largometraje en el cine cortesía de la película que da reinicio, un “reboot”, a la historia de He-Man, héroe de Eternia y su constante lucha con Skeletor y las huestes oscuras del mal.
Sin ninguna novedad para arrancar la película, Skeletor ataca al rey Randor (James Purfoy) para apoderarse de su reinado y sumergirlo en la oscuridad, mientras que su hijo Adam escapa a la Tierra con la espada del poder.
Años pasan, Adam (Nicholas Galitzine) ha perdido la espada y la busca, da con ella y resulta que la espada libera un mensaje que responde la joven amiga Teela (Camila Mendes) y de paso a las fuerzas del mal.
Comienza una serie de eventos que colocan a Adam en establecerse como el poseedor del poder supremo, la clásica frase “por el poder de Greyskull… yo tengo el poder” y demás trasfondo del universo de Amos del Universo.
A como es presentada la película del director Travis Knight trabajando el guión de Chris Butler, Aaron y Adam Nee y Dave Callaham el camino que se opta es el de la parodia y burla del ícono que es He-Man como héroe de Eternia.
Es un intento de desmitificar al personaje y rebajarlo a satirizar y generar situaciones de risa en base a la ironía de su presencia como persona que al principio no quiere ser eso, el responsable de tanto poder.
Irse por ese camino le merma seriedad a la trama completa y desgracia la fortaleza del personaje en sí establecido desde las figuras de acción que nacieron en 1982 (acompañados por minicomics) para dar paso a las series de aventuras en dibujos animados que han existido desde entonces, inclusive a la fecha con películas en el 2021 y recientemente en el 2024.
Esto ya sucedió con El Llanero Solitario (2013) rebajando a tonto al jinete enmascarado o Sin Pista Alguna (1988) donde le hacen lo mismo a la mítica figura de Sherlock Holmes.
Funcionó bien en ¡Shazam! porque Zachary Levi abrazó bien al personaje, pero en la segunda película sufrieron de un severo caso de implosión donde todo lo que funcionó una vez, ahora nada le funcionó.
Este intento de “seriedad/parodia” es diametralmente opuesto a la versión cinematográfica de 1987 con Dolph Lundgren donde de verdad le quisieron meter eso, tanta seriedad que la película se pierde.
Ahora el realizador Knight de hecho se apegue en una versión ampliada de la historia de 1987, esa película abre con Skeletor ya en control de Eternia y He-Man con todos los Héroes de Eternia en plena retirada.
El fuerte del filme es el aspecto visual, la creación de Eternia y la ciudad de Eternos a los ojos del espectador para apreciarlo en la pantalla grande, el “world building” como se le refiere.
Aquí sí cedo que Skeletor en manos de Jared Leto se luce luego de un exceso de papeles en películas como Tron: Ares, Morbius, donde él solito las mando al diablo y aunque hay momentos que la base de “soy malo” es matar a un montón de extras y gente creada por efectos especiales, es lo mejor que tiene la película.

