
“Debemos tener mucho cuidado con las cifras”, remata.
Pone como ejemplo la forma en que varias fiscalías locales reclasifican delitos para aparentar una disminución de homicidios dolosos y secuestros.
Refiere el creciente número de desapariciones, o “cómo la extorsión se ha hecho exponencial”.
Se lo pregunto minutos después de que la presidenta Sheinbaum diera a conocer la incidencia delictiva de mayo, con el dato dominante de que los homicidios dolosos se han reducido 46% durante los 20 meses de su gestión, hasta ubicarse en un —no hace tanto impensable— promedio diario inferior a 50 casos.
Al final de la exposición, la presidenta aplaudió el desempeño de su gabinete de seguridad: el jefe de la Guardia Nacional, la titular del Sistema Nacional y los secretarios de Marina, Defensa, Gobernación y Seguridad.
De este último dijo: “Omar García Harfuch es un extraordinario servidor público, honesto, trabajador”.
Esta vez estoy más cerca de la Presidenta que de María Elena.
México sigue siendo un país peligroso y violento.
Pero creo que es un poco menos peligroso y un poco menos violento que 20 meses atrás.
Que es marginalmente mejor.


