Áreas de oportunidad

Paco Gómez DETONA aquí la gran diferencia entre el error y el área de oportunidad, aplicado al caso de los libros de texto gratuito 2023.
Por Padre Paco
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1.

Entre los muchos cambios que se han reportado en la religiosidad de los jóvenes actuales, como su negativa al sacramento del matrimonio, su inasistencia a las misas dominicales, su desmemoria de las oraciones clásicas como el padre nuestro y el ave maría, destaca uno que se refiere al concepto de pecado.

Esta palabra ya no goza de simpatías entre ellos y, sobre todo, en los estudiosos de la teología actual, por el azote de la culpa que trae consigo, y ha sido sustituida por vocablos menos lacerantes:

Errores, faltas, descuidos y, en especial, áreas-de-oportunidad.

2.

La expresión cuenta con un gran respaldo en los consultores externos de las empresas, en los departamentos de talento humano, en los cursos motivacionales, en los proyectos de mejora continua, en la búsqueda de la calidad al momento de servir. Ella refleja, de manera propositiva, aspectos de una persona o institución que pueden ser mejorables, incluso perfectibles.

Se les observa con una mirada optimista, que enfatiza lo positivo sobre lo negativo, que anima en vez de desalentar.

Ya no estamos hablando, entonces, de defectos o máculas, sino de características que pueden ser aprovechadas.

3.

Esta óptica esconde una falacia, pues si alguien, por ejemplo, es violento y golpea a su pareja, no estaríamos ya ante un pecado de acuerdo al catecismo tradicional, ni siquiera frente a un delito desde la perspectiva penal. Esa agresión escondería una gran personalidad, intensa y emprededora, fogosa, que está mal controlada. Es como un vigoroso río que necesita ser encauzado. En esta óptica, llamar áreas de oportunidad a verdaderos errores o delitos favorecería el quitar o disminuir responsabilidad a quien se equivoca o delinque.

Creo que eso está pasando con los polémicos libros de texto de la 4T.

Padre Paco
El sacerdote José Francisco Gómez Hinojosa (Monterrey, México, 1952) exVicario General de la Arquidiócesis de Monterrey. Es diplomado en Teología y Ciencias Sociales por el Departamento Ecuménico de Investigaciones de San José, Costa Rica, y doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Ha sido profesor en el Seminario de Monterrey, en la UDEM, el ITESM, la Universidad Pontificia de México, el Teologado Franciscano, el EGAP (Monterrey) y la Universidad Iberoamericana (Centro de Extensión Monterrey).