
Les platico:
Ruinosa, y ruidosa ha sido el fanatismo de muchos adoradores de Morena ante el resultado de las elecciones del 2 de junio.
Su desaforado enamoramiento les nubla el entendimiento, si es que alguna vez lo tuvieron.
"Estridentes, petulantes, pen...itentes", les diría mi abuela la alcaldesa.
Haciendo a un lado su obligación de dirigir diatribas hacia nombres y apellidos, son pródigos en ponerles apodos a todos los que no son de sus ideas.
Uno en particular llama la atención. Gerardo Bolaños Ortiz. Es de Mexicali; sirvió dócilmente durante 12 años al panismo federal y al secársele esa ubre, se volvió enfebrecido lacayo de la 4T y agresor de todo lo que pinta azul y blanco.
Acostumbra ponerle apodos a todos e ignora que una de las particularidades de Claudia es que nunca hace tal cosa.
Tiene a un criado metido... en cierto chat regio, que se hace llamar Carlos L.I.F. y lo sigue cual babeante perrito faldero.
Si toda copia es mala, la de éste es "pior" porque copia a la antigüita, en papel carbón, el muy cabrón.
¿Y del lado de los oposicionistas?
Ayer circuló por whatsapp cierta arenga a participar en una "protesta digital" contra el resultado de las elecciones presidenciales.
¿Así reaccionan ante estas elecciones de Estado, que contaron con la complacencia de la presidenta del NINE (nuevo INE) Guadalupe Taddei?
Como diría el grafitero que pintarrajeó al trenecito maya el día en que el presidente le dio su banderazo de arranque:
Oposicionistas, mírense en este espejo:
Cuando Evo Morales quiso ampliar por 4a vez su estancia en el poder como presidente de Bolivia, al día siguiente de su intentona, 4.5 millones de bolivianos salieron a las calles y por la noche, el dictadorzuelo se trepaba a un avión de la Fuerza Aérea Mexicana.
Por cuenta de nuestros impuestos se pasó 15 días como huésped del inquilino del palacio nacional ubicado frente al Zócalo de CDMX.

