Si quiere cerrar su período vacacional con momentos de aventura y emoción…

Arturo Cueto DETONA® …Nada mejor que un recorrido en el impredecible Tren Interoceánico. 

Por Arturo Cueto
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La realidad de este gobierno: El tren transoceánico, descarrilado.
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Nada de paracaidismo, rafting o escalada en roca; basta con comprar un boleto, elegir asiento y confiar —como buen mexicano— en que la fatalidad hoy decida tomarse vacaciones prolongadas.

El pasado domingo 28 de diciembre, el tren que presume conectar el Golfo de México con el Pacífico sufrió un descarrilamiento en Oaxaca que dejó al menos 14 pasajeros muertos y decenas de heridos. 

La tragedia ocupó unos titulares y luego… el portal de ventas de boletos sigue tan campante, ofreciendo viajes como si el evento fuera un simple “ajuste de ruta”. 

https://www.pasajerosinteroceanico.com.mx/inicio

Un menú de rutas para desafiar al destino

Basta dar un vistazo a la página oficial de venta para advertir que la normalidad operativa se impone con inusitada liviandad:

  • Línea (FA) “Tren Coatzacoalcos–Mayab”: Coatzacoalcos a Pakal Ná (Palenque). Ideal para explorar selva y misterios interoceánicos.
  • Línea (K) “Tren Istmo–Soconusco”: Salina Cruz a Tonalá. El trayecto favorito de quienes practican la fe ferroviaria inquebrantable.
  • Tehuanito (Sur) “Tren Suburbano”: Salina Cruz a Unión Hidalgo. Para desplazamientos cortos con grandes dosis de resignación.

La Línea (Z) “Tren Istmeño” (Coatzacoalcos–Salina Cruz) aparece como una ausencia elegante: no disponible en ningún tramo ni dirección. 

Tal vez está reflexionando sobre su destino tras el accidente. 

Simular una compra es casi un acto ritual: el sistema permite seleccionar origen, destino, fecha, clase, asiento y hasta tarifa para adulto mayor, como si el riesgo tuviera descuento aplicado. 

Uno hace clic, confirma y… continúa con la ilusión de que viajar en tren aquí es asunto menor.

Viaje con estilo: ¿americano o británico?

Aunque la página oficial no aclara qué equipo de tracción y arrastre opera en cada ruta, el azar puede darle la respuesta al pasajero.

Tal vez le toque viajar en un convoy estilo americano, encabezado por locomotoras EMD SD70 “Made in USA”, con alrededor de 30 años de antigüedad, arrastrando coches Amfleet de la Budd Company, que apenas superan los 50 años desde su primer recorrido por las praderas del viejo oeste estadounidense.

O quizá tenga la “suerte” de viajar al más puro estilo inglés, no precisamente de James Bond sino del museo ferroviario británico: locomotoras Clase 43, utilizadas por East Midlands Railways, con al menos 45 años de antigüedad, retiradas del servicio regular en el Reino Unido por considerarse obsoletas, acompañadas de coches de pasajeros InterCity 253, puestos en operación originalmente en 1976. Modernizados, sí; contemporáneos, no.

Nada de esto es ilegal ni excepcional en sí mismo. 

Lo preocupante es que este mosaico de material rodante veterano opere bajo un discurso oficial de modernidad, sin que se expliquen con claridad los estándares de mantenimiento, certificación y seguridad que hoy NO garantizan la integridad de los pasajeros.

Calderón DETONA® aquí.
La tragedia como símbolo de la normalidad

No buscamos demonizar al ferrocarril como concepto. 

El transporte ferroviario es, históricamente, una herramienta de progreso. 

Pero hay una línea entre el valor cultural de reírse del destino y la negligencia institucional disfrazada de “funcionamiento normal”.

En países que se toman en serio la vida de sus ciudadanos, un accidente con docenas de víctimas implica:

  • Suspensiones operativas visibles.
  • Revisiones técnicas públicas y exhaustivas.
  • Comunicaciones claras con los usuarios.

Aquí, en cambio, después de lamentos y pésames en conferencia, la infraestructura sigue vendiendo boletos como si el pasado 28 de diciembre hubiera sido un “pequeño ajuste de bitácora”.

¿Quiénes son los responsables? Nombres y responsabilidades

La supervisión, ejecución y operación del proyecto ha estado en manos de la Secretaría de Marina (Semar) bajo el liderazgo del Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, actual secretario de Marina y figura clave en la planeación, construcción y ahora en la respuesta oficial al accidente.

Morales Ángeles fue director general del Corredor Interoceánico del Istmo antes de asumir la titularidad de Semar, lo que implica que ha estado en el epicentro del proyecto desde su gestación hasta la tragedia reciente. 

Además, la continuidad operativa del tren —su oferta de rutas y venta de boletos tras un siniestro mortal— expone un punto crítico: el mismo funcionario que diseñó y dirigió el tren ahora está a cargo de supervisar su seguridad y operación. 

Eso no es solo una contradicción técnica; es un conflicto de responsabilidades difícil de ignorar. 

Hasta la fecha no se ha presentado públicamente un responsable administrativo directo de la operación comercial del tren en la web ni en comunicados oficiales, lo cual realza aún más la falta de rendición de cuentas visible.

Arturo Cueto
Economista por la Facultad de Economía de la UANL. Ha sido funcionario de organismos empresariales y del sector público, estatal y federal. Micro empresario y profesionista independiente desde hace 20 años. Se desempeña como promotor cultural.