Balas contra votos

Si no se vieran ligas tan nítidas del crimen organizado con el partido en el poder, se podría interpretar a la violencia política actual como un signo alarmante de ingobernabilidad
Pero no. Se trata también de una terrible e inmoral estrategia de inhibición del voto.
Por un lado, Morena no quiere que la gente salga a votar.
Por otro, las ejecuciones mandan un mensaje de horror: el crimen quiere seguir avanzando en el control territorial de la República.
Han sido ejecutados 37 candidatos o, en su momento, aspirantes a serlo, de noviembre a la fecha
Los más recientes: un alcalde en funciones tamaulipeco y un candidato en Oaxaca.
El domingo, un sicario sujetó en un mitin a Mario Riestra, candidato a alcalde de Puebla Capital por la Coalición Fuerza y Corazón por México y, fingiendo querer una foto, le dijo dos veces al oído:
-Tu cabeza vale $15 mil...
El propio domingo, un comando armado detuvo el convoy de la candidata de Morena, Claudia Sheinbaum en Chiapas.
El presidente dijo que fue un montaje. De serlo, tendría que ser de Morena.
Nadie puede pensar que alguien de la oposición tenga los alcances para hacer algo así con la protección de la candidata oficial, en un estado gobernado por Morena.
Si fue un montaje, mal. Si no lo fue, mucho peor.
El país se desliza a un drama desconocido:
La colusión entre el poder del estado y el poder del crimen
Una mezcla similar a la que ha ocurrido de manera clarísima en Venezuela. Antes ocurrió en Cuba (Arnaldo Ochoa) y también en Panamá con Noriega.
La pulsión autoritaria del régimen se acelera:
- Mutilan el amparo.
- Dan al presidente un poder ilimitado de amnistía.
- Aumentan la prisión preventiva oficiosa.

