Belleza sobra
A Melissa Segura le gusta lo naco. Lo populachero.
Las notas buenas de los medios. El paseo por las zonas deprimidas de la zona metropolitana.
La secretaria de Cultura de Nuevo León es tan confusa, tan inexplicable, como la no extinción de CONARTE, de donde salió con el disgusto hasta de su superior. A quien se le enrosco en el cuello y se hizo imprescindible para un gobierno nuevo.
Melissa y una generación de maestras y doctoras, formadas en España, en Barcelona y Madrid, recelosas de quienes consideran inferiores.
El doctorado no quita lo tarado, dicen. Lo que salamanca no da natura no presta. Así esa cría de pequeños cuervos saca ojos.
Ni Verónica González Casas, presidenta de CONARTE y la Secretaría Técnica Ninfa Aurora Romero Medellín, se atreven a cuestionar a Melissa.
Conocen de su incapacidad de control y manejo de ira. Además de sus arranques, bloqueos y poca oportunidad de escuchar, salvo los escasos consejos de Carmen Junco.
La cultura para Melissa debe jalar gente. Con eso se abaten los indicadores negativos. Resulta inexplicable, para la austeridad del gobierno de Samuel, la renta del estudio más caro, de avanzada, de toda Latinoamérica.
De la cosmopolita y sampetrina Victoria Khüne, a quien la secretaria de Cultura de Melissa Segura, le rentó la Mansión, ese formidable espacio físico del área del Obispado, para el ensayo de los músicos, para el homenaje a Celso Piña, por su tercer aniversario de trascendencia al cosmos.


