Bukele: entre barras y aplausos

Y nadie refleja mejor esa ambigüedad que Nayib Bukele, presidente de El Salvador desde 2019.
Joven, carismático, hábil con las redes sociales, y convertido para bien o para mal en un fenómeno viral que ha conquistado TikTok, titulares y platicas en carnes asadas.
Es común que en una plática con amigos salga la pregunta: “¿Tú qué opinas de Bukele?” Y ahí vienen las divisiones.
Están los que lo ven como el líder que por fin puso orden, y los que no le compran ni el saco ni el iPad, y lo siguen catalogando como un "junior autoritario con branding".
Por eso, más allá de etiquetas, aquí va un recorrido equilibrado por lo más relevante de su administración.
Seguridad: 80% menos de homicidios y nuevas mega cárceles
Uno de los puntos más mediáticos y también más polémicos de su administración es su política de seguridad.
Desde que lanzó el Plan de Control Territorial en 2019, los números oficiales han sido contundentes: los homicidios bajaron más del 80%, pasando de 38 por cada 100,000 habitantes a menos de 2.
En otras palabras, el país más violento de América se convirtió, casi de la noche a la mañana, en uno de los más seguros.
Para muchos, esto es motivo suficiente para aplaudir de pie.
Para otros… más bien para dudar.
Pero no fue gratis.
Detrás de esa baja en violencia hay un régimen de excepción que lleva ya más de dos años en vigencia, miles de detenciones masivas, y la construcción de una megacárcel (el CECOT) que parece salida de una película de terror… o del marketing salvadoreño.
Organismos internacionales se han quejado por las condiciones carcelarias y las presuntas violaciones a derechos humanos.
Pero Bukele ha sido claro: “Esos organismos no vivían el terror que estos pandilleros sembraron en el país”.
Incluso ha dicho públicamente que, si vuelven a causar caos, reducirá sus comidas a una al día.
Y según varias notas periodísticas, los reos no comen carne, pollo ni pescado, “hasta que todo el pueblo tenga la capacidad de hacerlo”.
Para algunos, firmeza. Para otros, crueldad innecesaria.
Lo que es claro: Bukele no busca quedar bien con la ONU. Busca resultados.
¿Lo logra?
Eso queda en el juicio de cada uno… y en el estómago de los presos.

