
Material gráfico por DETONA / Europa.
2.
- A raíz del internamiento -uno más- de Francisco de Roma en el hospital católico Policlínico Universitario Agostino Gemelli, afectado por serios problemas de salud que lo mantienen en situación crítica, pero estable, una andanada de noticias, verdaderas y falsas, aderezan la situación.
- Por una parte, están los boletines del Vaticano y del hospital, en rigor, la información oficial.
- Pero, por el otro lado, abundan notas en las redes sociales que no se apegan a la realidad:
- Ya han declarado muerto al papa argentino durante todo el pasado fin de semana, y ahí sigue.
3.
No me sorprende que algunas personas se muestren escépticas ante la veracidad de los reportes institucionales.
Recuerdo que en 1969, cuando por vez primera el ser humano pisó la Luna, no faltaron quienes dijeron que todo estaba montado, que era una filmación producida en algún set artístico de Hollywood.
Lo mismo cuando murió Pedro Infante y, más recientemente, Juan Gabriel.
Lo curioso es que quienes manifiestan esta incredulidad son personas sensatas, pero quizá demasiado rebeldes ante las llamadas versiones oficiales. “Algo quieren ocultar”, sentencian.
4.
- Pero la otra orilla está poblada por quienes, a fuerza de las prisas y de las furtivas miradas al celular, son presa fácil de los bulos, de las mentiras crasas que sin el mínimo pudor se suben a esa entidad llamada “redes sociales”, capaz de devorar con toda serie de imprecisiones al lector tan ávido de novedades como incapaz de detenerse a analizar la validez de la fuente.
- Si antes se decía: “lo leí en el periódico o lo vi en el noticiario de la tele”, para dar autoridad al origen de la noticia, hoy se remata con “apareció en TikTok, en Instagram”, para proclamarse dogma de fe.

