
¿Les platico? ¡Arre!
Los verdaderos líderes no están alineados con ninguna tendencia política, doctrina o religión.
No contradicen a ninguna de ellas y tienen la capacidad y habilidad de mostrarnos con un lenguaje simple y claro, que el camino, la verdad y la luz está individualmente en cada uno de quienes formamos parte de una comunidad.
La clave de todo esto es comprender que somos creadores de nuestro propio dolor, traducido en quejas, lamentos, quejidos y pujidos (como decía el cineasta sueco, Ingmar Bergman) que buscan culpables fuera de uno mismo. Nuestra propia mente -no la de otros- causa los problemas.
Las "mesas" de supuestos analistas y expertos en temas actuales, intoxican a quienes se reúnen alrededor de un café, una comelitona y montonal de servilletas donde garrapatean sus alucinaciones.




