Caminos del Crimen es la clásica película del ladrón con escrúpulos, el tipo que busca el también clásico “gran golpe” para de una vez por todas, abandonar la vida delincuencial.
Chris Hemworth es Davis, especialista en robos de alto perfil y operados a la perfección con calidad impecable: asalto rápido, con cero violencia.
Llega un momento donde por fin hay una serie de errores que le dan a entender “se acabó mi tiempo” y busca precisamente un robo mayúsculo para irse en paz y perderse en el mundo.
Claro que nada sale bien y su “jefe” (el veterano Nick Nolte) pone a otro, a un ladronzuelo (Barry Keoghan) a hacerle sombra para ganarle en la carrera tras el premio mayor.
El filme es un merequetengue de situaciones y enredos conforme se va desarrollando la trama, con personajes que entran en la vida de Davis como Maya (Monica Barbaro) o Halle Berry como una corredora de seguros.
Irónicamente ambas mujeres cada una por su lado buscan por igual el “gran golpe”, cada una a su manera para dejar lo que están haciendo y ver un destino en sus vidas.
Y por igual al policía encarnado por Mark Ruffalo que cada día que pasa, en su caso son los golpes del destino que lo van apabullando.
Se le da más tiempo al personaje de Halle Berry en pantalla y se pide tolerancia a la efímera presencia de Maya como interés romántico porque el punto es el robo y como se va montando.
El director Bart Layton se esmera en el diseño de producción, bien ambientada y fotografiada, pero con suficiente intención de mover la historia de forma pausada, quizás demasiado pausada, para ver todos los pormenores que pasan alrededor de Davis conforme va montando el robo.
Y no hay nada mas que decir que por encima de la fórmula ya muy vista, la película opera muy bien, salvo por dos o tres huecos en la trama que no dejan más que ver feos errores para permitir el clímax al que somos sujetos y debemos aceptar.
Eso y la curiosidad que parece una reunión de actores que han interpretado algo en el universo de películas de Marvel.

