Lo sencillo, lo complejo

Cartografías del Olvido: Memoria, Arte en Monterrey

Emma Molina DETONA® Hay una fragilidad casi angustiante en el acto de recordar; una facilidad pasmosa con la que los detalles de la vida se nos escurren entre los dedos.

Por Emma Molina
Emma Molina
Pintura: Julio Galan colección Marco.
PRESIONA YEscucha

Como bien nos advirtió Paul Bowles en The Sheltering Sky, llega un punto en que las experiencias que nos definieron comienzan a desvanecerse sin remedio, y nos enfrentamos a la cruda certeza de que solo podremos evocarlas un puñado de veces antes de que se borren para siempre. 

Ante ese olvido inminente, surge la necesidad de rebobinar.

Esa preocupación por lo que queda y lo que se pierde es lo que hoy me mueve. 

Lo que busco no es el rescate nostálgico de una generación, sino algo más esencial: identificar el germen de nuestra identidad

Mi aspiración es cartográfica.

Me interesa trazar un mapa de la memoria en el arte actual de Monterrey, un archivo dislocado que se niega a ser cronología lineal para convertirse en organismo vivo.

Para entender de dónde viene la expresión artística local, es imperativo mirar el ayer. 

No podemos hablar de la escena contemporánea sin reconocer los eslabones que nos unen a las generaciones precedentes, ni ignorar que el arte en nuestra ciudad se ha construido sobre una estructura industrial y familiar que ha dictado, muchas veces, el lenguaje mismo de nuestra creación.

Este proceso de maduración cultural ha transitado por diversas instituciones: desde la labor pionera de Arte AC, el rigor investigativo del Ceida y el legado histórico del Museo de Monterrey, hasta el impacto transformador de MARCO

En esos espacios, y en otros que el registro oficial tiende a omitir, se gestó buena parte del talento que hoy reconocemos. 

Sin embargo, la velocidad con la que hemos avanzado ha tenido un costo: el descuido de la experiencia acumulada

Recuperar el respeto a la trayectoria no es un acto de reverencia vacía; es el reconocimiento de que el saber que da el tiempo no se improvisa.

La construcción de la cultura no es un proceso ingenuo. 

Está atravesada por ejercicios de poder y por las dinámicas del mercado

Solemos preguntarnos cuáles son los ingredientes para fabricar una estrella, pero mi interés se inclina hacia lo sutil: los microrelatos, esas mil historias menores que la narrativa oficial suele aplanar en un bloque monolítico. 

La realidad de Monterrey, en cambio, es una red de pequeñas narrativas que esperan ser contadas, articuladas, puestas en diálogo. 

Un arte que interpela al espectador, que cuestiona nuestra propia trayectoria, y una cultura que solo puede sostenerse sobre nuevas políticas de confianza entre creadores, instituciones y sociedad, permitiendo que el archivo respire y se transforme.

Establecer estas coordenadas es, en última instancia, un acto de resistencia frente a una ciudad que, con una velocidad que asusta, amenaza con volverse invisible ante sí misma

Se trata, al menos, de procurar que cuando decidamos volver la vista atrás, el mapa siga ahí, nítido y dispuesto a ser caminado.

Este mapa se construye entre todos. 

Si fuiste parte de la escena, la viviste de cerca o guardas algún fragmento de ella —una imagen, un recuerdo, un relato— tu voz es parte del archivo

Comparte tu experiencia y ayúdanos a mantenerlo vivo.
Emma Molina
Emma Molina es una de las figuras clave en la promoción del arte contemporáneo en Monterrey y México. Inició su trayectoria en 1991 en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO), donde dirigió el área de Relaciones Públicas y contribuyó decisivamente a la proyección e independencia económica del museo en sus primeros años. En 1997 fundó la Galería Emma Molina, un espacio dedicado a la difusión de artistas contemporáneos nacionales e internacionales, convirtiéndose en un referente para la escena artística de la ciudad. A lo largo de más de dos décadas ha organizado y curado numerosas exposiciones en México, Europa y Estados Unidos, y ha llevado a sus artistas a ferias de gran prestigio como Zona MACO, ARCO Madrid, Paris Photo y Pinta. Su trabajo ha sido reseñado en medios especializados como Artforum, Código y Terremoto, consolidando su reputación como una de las promotoras de arte más influyentes y activas de la región. Su galería se ha caracterizado por un enfoque innovador, dando visibilidad tanto a creadores consagrados como a nuevas generaciones de artistas, y estableciendo un puente entre la escena local y los circuitos internacionales. Con una programación diversa que incluye fotografía, instalación, escultura y arte conceptual. Ha impulsado proyectos que dialogan con las tendencias más actuales y han contribuido a posicionar a Monterrey como un punto estratégico para el arte contemporáneo en América Latina. Gracias a su visión y compromiso, ha sido pieza fundamental en la proyección internacional del arte contemporáneo mexicano.