Cualquier cosa menos otra vez la lasaña...

Se supone que la cena va a estar preparada con toda la honestidad y el cariño de mi querido amigo.
Y le creo.
Pero yo ya estoy pensando en contratar un convoy de seguridad.
La última vez que estuve ahí casi no la cuento: esa lasaña tenía algo en mal estado que me dejó dos días sin posibilidades de moverme.
Tumbada, viendo pasar mi vida como telenovela sin control remoto.
Ya sé que estoy sonando un poco hipocondríaca y que seguro fue un accidente.
Pero para volver siento que necesito al menos dos "Bestias" —sí, esos Cadillacs blindados con lanzagranadas de gas lacrimógeno y manijas que electrocutan de Trump—.
En mi caso, las manijas serían para que nadie me obligue a pasar al comedor.
- “Ay, qué pena, me dio toques la puerta”.
Es increíble que en 70 años de vida que tengo, bueno casi 80… jajajaja, hayamos llegado a este nivel de desconfianza.
Me pongo a pensar en la visita histórica de Richard Nixon a China, en 1972.
- ¿Habrán tenido ellos este nivel de paranoia?
- ¿O es que en estas siete décadas la sospecha ha crecido más que la tecnología?
Hoy ya ni queremos que nos besen en las fiestas.
Y no es que yo no sea apapachadora, porque lo soy, pero me da pavor la gente que trae una gripa marca diablo y se toma un súper shot de Tylenol Cold para esconder la nariz roja y andar por ahí repartiendo virus de incógnito.
Son kamikazes de la tos.
Ayer escuchaba a Palmer Luckey, el de Anduril, que hace armamento con inteligencia artificial.
Le preguntaron si le tiene miedo a la IA y dijo muy confiado que no; que a lo que él le teme de verdad es a las armas biológicas.
Y tiene razón.
Si la IA resulta ser tan seria como dice el de Anthropic, Dario Amodei, pues sí hay de qué preocuparse.
Pero lo más probable es que me mate antes un virus macabro en una fiesta o una bacteria envuelta en una salsa de chiles.
Porque aceptémoslo: nuestras salsas son deliciosas, pero engañosas.
Como un buen diplomático, se ven impecables por fuera, ¡pero no te das cuenta del peligro hasta que ya es demasiado tarde!
Ya cuando estás firmando la rendición incondicional ante el baño.
Así que voy a ir.
Pero voy en modo cumbre internacional con tapabocas y antiviral, Nixon abrió China.



