El cine teatralizado

Pues, no me lo van a creer fuimos al cine a ver Digger, seguro de que sí van al cine a verla se van a ir de sentaderas, luego de espaldas (¿pos, cuántas espaldas tienen?), finalmente van a levantar las de galopar y se les van a ver las suelas de los zapatos, entre otras cosas.
No se imaginan la mezcolanza placentera, deliciosa y nutritiva emocionalmente hablando que van a ver, alrededor del punto, tema o narrativa ecológica, que ha despertado conciencias, espíritus y tendencias all over the world y urbi et.
Ésto en poco más de dos horas, indudablemente que te quedas con ganas de verla varias veces, se te pelan (escapan) múltiples detalles del guión, de la escena, de la fotografía, que de seguro nos gustaría ver cuadrito por cuadrito.
Además de entender los diálogos matizados por un sin número de términos prosaicos (groserías y peladeces) que harían ruborizar a un soldado razo o a un carretonero con mucho respeto para estas profesiones necesarias en nuestra humanidad,dignas de un ambiente de las colonias estrella e independencia de Monterrey.
La película representa una sátira, una obra de humor negro, nomás que negro de a mother, con Tom Cruise (Cruz) irreconocible, actuando como si fuera novillero de altos vuelos y queriendo quedar bien con su público y no nomás actor de misiones imposibles.


