
Aprendo que, en el habla popular de la isla, un singao es alguien abusivo, ruin, despreciable.
“La ciudadanía ve en él a un dirigente incapaz y a un matón dispuesto a sostener el poder a costa del castigo y la sangre”, escribe el autor.
Ayer, tras la intensificación de las protestas, agentes del gobierno rodearon la sede de 14ymedio en La Habana e impidieron que su directora, Yoani Sánchez, saliera a la calle.
Un botón de muestra de que el gobierno dictatorial no está para bromas cuando las movilizaciones empiezan a recordar las de julio de 2021 y aquella voz de Díaz-Canel que abrió la represión: “La orden de combate está dada”.
Miles serían encarcelados y maltratados.
Dos meses después —en septiembre de 2021—, el presidente López Obrador invitó con honores a Díaz-Canel a acompañarlo en los festejos de la Independencia de México.
Un gesto fraterno al represor, quien ayer saludó uno más de los mensajes de apoyo del tabasqueño con un efusivo: “Gracias, querido hermano; en nombre de Cuba no me cansaré de agradecer tu generosa solidaridad”, etcétera.


