
El diseño del atraco está en el pomposamente llamado Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana del Valle de México, que incluye el referido asalto al impuesto predial y otras medidas de extorsión a la propiedad inmobiliaria.
Naturalmente, el plan empieza por decir que no subirá el impuesto predial y en ese dicho está ya contenida la mala fe del proyecto, pues, en efecto, no se subirá el impuesto propiamente dicho, pero sí el valor de los bienes que se gravan con ese impuesto.
El Plan propone cobrar el predial no sobre el valor catastral de los bienes sino sobre su valor comercial, que será “actualizado” en el catastro, lo que representaría un aumento real en el impuesto de 30%o 40 % y en algunas zonas del doble y el triple.
Aparte del salto sin precedentes en el predial, el Plan incluye diversas medidas de regulación confiscatoria de la propiedad raíz de la zona metropolitana.
Por ejemplo, el llamado “gravamen al baldío subutilizado”, mediante el cual la autoridad podrá imponer un gravamen y hasta forzar la venta de terrenos baldíos.
Bajo el mismo criterio, podrá decidir si una casa o un edificio, tiene demasiado espacio no construido o subutilizado, por lo cual deberá pagarse un gravamen extra, aparte del predial.
El Plan legaliza también una forma no tan sutil de soborno a la autoridad pues, a cambio de contribuciones a la vivienda o a los planes territoriales de la autoridad, un desarrollador inmobiliario puede obtener permiso para hacer cosas que prohibe la ley, como construir más pisos de los permitidos en una zona.



