
Foto gobierno de México.
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Como si los recursos del erario fuesen infinitos.
La presidenta electa no se cansa de ofrecer más gasto público con la alegría de un marinero recién llegado al puerto, listo para que las rondas en la cantina corran por su cuenta entre los aplausos de todos.
Porque la riqueza extraída de los contribuyentes está para ser repartida a manos llenas.
“Nos va a dejar muy buenas finanzas el Presidente”, dijo Claudia Sheinbaum unos días después de su arrolladora victoria electoral, al parecer ignorando que las proyecciones de la Secretaría de Hacienda apuntan a un déficit fiscal de 5.9% del PIB, el más elevado desde 1989.
En los primeros cinco meses del año, mientras Sheinbaum andaba en campaña, la deuda del sector público explotó de $15.09 a $16.34 billones, $1.25 billones en cinco meses.


