Claudia Sheinbaum recibe la Copa del Mundo en Palacio Nacional

En un evento que resalta el papel de México como coanfitrión, la presidenta Claudia Sheinbaum encabezó la presentación de la presea más codiciada del deporte global.
Un encuentro histórico y diplomático
Acompañada por directivos de Coca-Cola y representantes de la FIFA, la mandataria recibió una réplica en miniatura del trofeo de manos de Gianni Infantino, presidente del organismo rector del fútbol, como símbolo de la estrecha colaboración entre el Gobierno de México y la federación.
Durante el evento, ejecutivos de la marca patrocinadora destacaron la alianza de 100 años con nuestro país, subrayando el orgullo de que México se convierta en la primera nación en albergar una Copa del Mundo por tercera ocasión.
"Me enchina la piel pensar en lo que viviremos en junio de 2026, México es un país que sabe levantarse y mostrar al mundo su fortaleza", expresaron los representantes durante la ceremonia.
El protocolo: ¿Quién puede tocar la Copa?
Uno de los momentos más simbólicos ocurrió cuando la presidenta levantó el trofeo original junto a la leyenda brasileña Bebeto, este acto está regido por un protocolo estrictamente limitado a:
- Campeones del mundo (jugadores y entrenadores).
- Jefes de Estado en funciones.
- Altos funcionarios de la FIFA.
Al cumplir con su rol como Jefa de Estado, Sheinbaum se unió al selecto grupo de personas autorizadas para sostener la pieza auténtica sin necesidad de intermediarios.
Datos fascinantes sobre el trofeo
La Copa del Mundo no es solo un símbolo deportivo, sino una pieza de arte de valor incalculable:
Característica - Detalle
Material - Oro macizo de 18 quilates.
Peso - Aproximadamente 6.2 kilogramos.
Valor estimado - 20 millones de dólares.
Seguridad - Escolta 24/7 y uso de guantes blancos para su manipulación.
Un símbolo de unidad nacional
Más allá del protocolo deportivo, la presencia de la Copa del Mundo en el corazón de la vida pública de México marca el inicio de una cuenta regresiva que trasciende el fútbol.
Este trofeo no solo representa la excelencia atlética, sino que actúa como un catalizador de identidad y orgullo para un país que se prepara para mostrar su mejor rostro ante el mundo en 2026.
La visita de la presea a Palacio Nacional reafirma que, para México, el Mundial es mucho más que un torneo:
