
Les platico:
Creo que el más grave es que todos -todos- actúan como clonaciones defectuosas de su jefe.
Ninguno tiene esencia propia.
- Claudia Sheinbaum no sabe, no huele, no suena a ella. Sabe, huele y suena a López Obrador.
- Marcelo Ebrard, igual.
- Y Adán Augusto López, peor.
LOS HUÉRFANOS DE LAS BOLETAS
Todos tratan de parecerse al presidente porque ven las encuestas de popularidad -que no de aceptación- y saben que cualquiera de ellos estará huérfano en las boletas del próximo año.
Les falta el carisma de su padre y señor de ellos, no nuestro, por supuesto.
Hoy, los tres ya se acostumbraron a transitar por calles pavimentadas, pero apenas sea destapada la ungida , los tres tendrán que sufrir el rigor de caminos empedrados o peor aún, de terracería vil.
Con sus alucinados seguidores sucede lo mismo
Se envalentonan los unos a los otros a la sombra del presidente.
Pero apenas éste sea nublado por las campañas electorales -cuyos reflectores apuntarán a la ungida- no habrá sol que ilumine los estertores moribundos con que excretan sus textos y audios en los chats donde pululan.
Da pena ajena leerlos o escucharlos.


