
El México que conocemos fue construido por los ganadores de las guerras civiles que llamamos Revolución Mexicana
Aunque quienes triunfaron en la etapa armada fueron los sonorenses, que tuvieron la mala idea de matarse entre ellos, entregando el botín a un grupo subordinado que en los 15 años de dominio sonorense, logró conformar bases regionales de apoyo.
Los gobernadores de Michoacán, Puebla, Veracruz, Tabasco, San Luis Potosí y Estado de México repartieron tierras a cambio de apoyo político, y fomentaron la organización obrera cuando el primero de ellos alcanzó el poder.
Desde ahí, se transformó a México mediante un sistema corporativo en el que todo mundo tenía su parte a cambio de subordinación.
Siguiendo el camino señalado por el último líder sonorense en el Grito de Guadalajara, construyeron un sistema educativo para “apoderarse de las mentes de los niños”.
Ésa era la misión educativa: enseñar desde pequeños a los mexicanos para que supieran bien su lugar, para adoctrinar en la historia mítica que legitimaba a quienes se habían instalado en el poder, y para dar herramientas mínimas para incorporarlos en la producción, pero siempre subordinados.



