¿Es posible reactivar la economía?

Fundamentalmente porque la inversión privada tiene ya algunos años de registrar contracciones reales.
Que afectan el crecimiento de la generación de nuevos empleos, situación que se ha visto agravada por la reducción, sin precedente, en el registro de patrones en el IMSS, los cuales llevan ya dos años consecutivos de reducciones netas, situación que ni en la Pandemia se registró, ni en la crisis económica mundial de 2008-2009.
Si bien es cierto que las acciones del Presidente de los Estados Unidos, sus aranceles, y sus amenazas de dar por terminado el actual Tratado de libre comercio.
Introducen incertidumbre a la actividad económica, y generan expectativas desfavorables, la tendencia decreciente en la inversión privada tiene ya varios años ocurriendo, y su inicio fue independiente del factor Trump, el cual ha coadyuvado a acentuar su atonía y retroceso, más no a generarlo.
En efecto, la caída en la inversión privada, se correlaciona más con las políticas y las decisiones que han venido tomando las administraciones de la 4T, que paulatinamente han eliminado todos los contrapesos.
Los Órganos Independientes y las instancias de defensa de los ciudadanos y de los empresarios, que han dejado al Ejecutivo Federal con pleno dominio y control de los otros dos poderes de la Nación, y sin instancias para cuestionar o hacer frente opositor a todas estas reformas.
Es importante considerar.
Que todos los ciudadanos tenemos al menos dos necesidades y requerimientos fundamentales que nos debe proporcionar el Gobierno, la primera, es la necesidad de que se nos garantice nuestra integridad y seguridad PERSONAL.
Que no nos sintamos amenazados y con riesgo de que nos maten, o nos secuestren a nosotros ni a nuestros familiares, y la segunda, es que el entorno legal nos garantice que nuestro PATRIMONIO está seguro y que no se nos va a quitar de manera ilegal y arbitraria.
Y bueno, los avances del crimen organizado, ampliando las actividades y los negocios sujetos al pago de piso o de cuotas de seguridad para poder operar con normalidad.
Cada vez van en aumento, así como los retrocesos legales en las garantías de una impartición de justicia apegada a derecho, lo que se identifica como el verdadero disuasor de la inversión privada, y no tanto el entorno externo.
Obviamente, esto le afecta más al inversionista nacional, porque vive aquí y la mayor parte de su patrimonio lo tiene en México, y no tanto al inversionista extranjero, quien vive en otro País.
Y solo una parte de su patrimonio la arriesga en nuestro País, además de que cuentan con instancias legales internacionales que los inversionistas nacionales no tienen.
Y si analizamos las expectativas actuales, a la luz de la reciente operación contra el líder del Cartel Jalisco Nueva Generación.
Y la violenta respuesta que casi de manera generalizada se suscitó en todo el País, la perspectiva no es nada tranquilizante, y de hecho aumenta la amenaza del riesgo personal y patrimonial de la población, por lo que empeora la situación.
La conclusión, entonces, es que la atonía y el retroceso de la inversión privada en los últimos años, no se identifica como coyuntural ni pasajera, sino de carácter estructural y permanente.
Asociada a la pérdida de la seguridad personal y del estado de derecho, por lo que las políticas públicas, poco o nada pueden hacer para revertir la situación y hacer que la inversión privada crezca de nuevo.
En otras palabras, la atonía actual de la economía, no se puede revertir instrumentando estímulos gubernamentales de cualquier índole, ni reduciendo las regulaciones gubernamentales, ni bajando las tasas de interés.
Ya que lo que se necesita es revertir todas las acciones que han desmantelado a los órganos independientes, volver a construir instituciones confiables que sean contrapeso del Poder Ejecutivo, y que se regrese la autonomía e independencia al Poder Judicial.
Sin embargo, pensar que esta receta pueda ser llevada a la práctica, luce más como una utopía, y para que se inicie su cumplimiento, se ocupa que el actual partido político en el poder.
